sábado, 26 de febrero de 2011

Mi hijo

Mamá es guapa. Papá es guapo. Mamá es lista. Papá es raro.

Estas son mis pequeñas impresiones hasta el momento, aunque poco a poco me voy haciendo mi composición de lugar.

No llevo ni cuatro semanas en este mundo, pero hasta la fecha todo parece ir bien. Y eso que cuando mamá se enteró de que estaba dentro de ella, se puso a llorar y dijo "si estoy en el paro...". Yo le agarré el intestino y tiré hacia abajo. Fue un gesto cariñoso, como para hacerle notar que algo maravilloso estaba sucediendo en su interior. Papá me hizo la cobertura perfecta y le oí decir que ya no eran adolescentes y que iba a ser un regalo maravilloso. Noté que mamá se calmó. Sentí que la tripa de papá se juntó a la de mamá, que se abrazaron, que se besaron, que me impregnó una ola de amor en forma de calor, y entonces me acurruqué bien acurrucadito en el vientre de mamá a sabiendas de que todo iba a discurrir placenteramente, por el buen camino. Me dispuse a gestarme lo mejor que sabía para demostrarles a mis padres lo maravilloso que es crear vida.

Y así he estado nueve meses. Nueve meses eternos para mamá que ya ha hecho sacrificios por mí: ha caminado, ha ido a natación (que gustito me daba el agüita), ha hecho una super dieta hipocalórica, me ha acariciado, me ha hablado, me ha cantado, me ha dado abrigo, me ha dado esperanza, seguridad, cariño, amor, alimento, etc. Me ha gestado con tanto amor...que no pude hacer otra cosa que devolverle el regalo el 13 de febrero.

Y es que esa es la fecha que decidí para nacer. Podía haberlo hecho el 14, pero no me gustaba la idea de que me pusieran valentín de nombre y además, es un día para los enamorados. Y aunque papá y mamá están que beben los vientos por mí, me gusta verlos besándose y dedicándose tiernas palabras el uno al otro, con lo que el día 13 celebrarán mi cumple y el 14 se lo dejo a ellos (pero lo cierto es que jamás lo han celebrado). En fin, que me disipo como papá. Como decía nací el día 13. El día 12 estuve dando lata toda la que quise y más: primero cada 8 minutos, luego cada 7, cada 6, cada 5, cada 4, cada 3, y llegados a este punto papá le dijo a mamá: dúchate que nos vamos al hospi. Dicho y hecho.

Mamá y papá entraron en el paritorio a las 12:30, y la tía V., que es matrona, dejó de cenar por ahí y se vino a sacarme. Trató a mamá con tanto amor y respeto que no quise ser yo quien aguara la fiesta. A la 1:30 mamá había dilatado un poco. A las 2:30 un poco más. A las 3:30 bastante más y la tía V. me tocó la cabecita. Y a las 4:30 la tía V. le dijo a mamá que había llegado el momento. Empuja! y mamá empujó. Empuja! y mamá empujó y yo saqué la cabeza. Empuja! y mamá empujó y salí entero. Me pusieron encima de mamá -ay, qué gustito ese calorcito entre los pechos-. Papá lloró y mamá reía nerviosa. Me encogí de hombros y me cagué encima de mamá. Jejeje. Luego las enfermeras me cogieron para cambiarme y meé sobre ellas. Ja ja ja. Me vistieron y me quedé dos horas con mis papis a solas. Fueron las dos horas más maravillosas del principio de mi vida. Volví a estar acurrucado en el pecho de mamá y papá nos abrazaba y besaba.

Después de este tiempo mágico empezarón a venir las visitas y me pregunté en qué coño de familia había recaido. De no haber sido por la auténtica y amplia familia gitana que decidió morar en la sala de espera de la maternidad, hubiera sido fácil pensar que era carne de cañón de callejeros.

Con alivio he ido descubriendo que papá y mamá son maravillosos, que me cuidan, me miman, me besan, me abrazan, me hablan, me estimulan (esto es cortesía de mi papi que está tronao porque es psicoloco o algo así). Papá trabaja mucho, pero se pasa por casa si puede para verme, aunque sean tres minutos. Mamá está todo el día conmigo y no me suela ni a sol ni a sombra...y lo disfruto tanto...


Poco a poco me voy haciendo con la casa y sus rutinas. Duermo mucho y mamo mucho, pero tengo mis dos medias horas de gloria al día. En ellas me quedo mirando al infinito, como si ocurriera lago muy interesante en una pared en lo no pasa nada. Por haber, no hay ni un mísero cuadro. Por suerte papá compró un libro llamado "todo un mundo de sensaciones" donde hay juegos para que nos podamos ir conciendo y estrechando lazos. Lo de juegos va por mí, porque papá dice que qué clase de juegos son esos: que si "Uy, qué divertido! veo en blanco y negro!", que si "uy, qué divertido! papá y mamá me hablan" y un sin fín de cosas que papá no entiende pero que hace y sirve para mi disfrute. Mamá lo hace todo de mejor gana y se ha especializado en los juegos auditivos, con lo que está todo el día "Hola R., soy mamá. Hola R., soy mamá. Hola R., soy mamá" y la tía alucina porque no paro de mirarla, pero la miro porque no sé hablar y no le puedo decir "que ya me he enterado, tía pesada. Cállate ya y sácate el melón, que tengo un hambre...". Papá, como decía, se ha especializado en los juegos visuales, porque como es más cegarruto que un topo con ceguera, está intentando estimularme bien los ojitos para que vea sin dificultades. Así que este se pasa todo el día moviendo los deditos a 10 cm. de mis ojitos y alucina porque los miro. Yo lo hago porque no sé qué quiere que vea: si se ha hecho la manicura francesa, si tiene un uñero, padrastros, qué se yo. Lo único que hago realmente es estar al quite por si quiere tocarme con esas uñas, no vaya a ser que me deje la marca de la zarpa.

Duermo, como melón del bueno apretándomelo con ansia, duermo y me bañan. Cada vez le cojo mejor el tranquillo al baño, sobre todo si lo hace papá, que le veo más fuerte y cogiéndome con aplomo. Con mamá me da la impresión de que me caeré en cualquier momento, así que me agarro a ella como si se me fuera la vida en ello. Aún me dan igual los patitos y demás. Me meten, me echan agüita, y me sacan. una de las cosas que más me gustan es que me sequen la cabeza. Me da gustito, gustito. Papá y mamá no tienen ni para suavizante, y la toalla rasca, por eso me da gustito. Ah, y luego, siguiendo las indicaciones del libro, me dan masajes "shawalanda"; vamos, que me echan crema y me toquetean. Incordiar no incordian, de hecho hasta me mola, pero de ahí a pensar que estimulan mi sistema inmune, fomentan la socialización, que seré más listo, más concentrado, y demás cosas buenas que pone en el libro...no sé yo. Por si acaso me dejo hacer, y me da tanto gustito que siempre acabo meándome.

Mear se me da bien. La odisea viene con el popó. Lo paso mal. Aprieto y aprieto, y emito unos sonidos guturales que a papá y mamá le hacen gracia pero que a mí ni pizca. Cuando llevo así 10 minutos, me tiro un pedete de rasca y gana y hecho medio litro de leche teñida de marrón. Acto seguido se me quedan los ojos en blanco y suelto una sonrisa refleja que deja entever tremendo gustazo que me da. Papá y mamá se descojonan, pero a mí me da igual que lo hagan una vez que he expulsado y entro en una especie de comunicación con el cosmos.

Ahora, aunque es un poco pronto, parece que estoy empezando a sonreir más allá del reflejo. Papá dice que le parece muy extraño, que no puede ser, pero lo cierto es que cuando él viene por la noche, y le oigo, agito todo mi cuerpo como expresando la tremenda alegría que me produce oirle. Se me acerca, me coge, y me dice que es papá, que aunque ya lo sé, él me lo repite para que no se me olvide. Esntonces le veo la cara de empanao que se le pone y me tengo que descojonar. Así estamos 10 minutos hasta que me entra hambre de nuevo y oigo a mamá. Ya la reconozco a la perfección. La sigo con la mirada (que le miro las tetas, vaya). Y cuando tengo hambre, empiezo a contrariarme para que sepa que hay que darme bocadillo de amor. Ella dice qus solo la quiero porque es la central lechera, pero eso no es verdad. Bueno, en parte sí, pero no únicamente la quiero por eso. Ella está todo el día conmigo. Me alimenta, me arrulla, me canta (esto no sé si es bueno o no, porque mamá canta mal y prefiero el hip hop de papá aunque ella dice que eso no me puede gustar), me mira con esos ojitos..., me besa, me cambia, me abraza, se ríe mucho, mucho, mucho conmigo hasta que me contagia la risa, y entonces se ríe más y yo más y así las pasamos bárbaras durante el tiempo que estoy saciado. Me gusta también quedarme dormido encima suyo, y lo hacemos muchas tardes. Entonces su olor me embriga y me da paz. Me calma, me sosiega. Su suave respiración, sus manos cálidas que me sujetan con suave firmeza. Aaaahhhh, es como volver a esta dentro de ella. Papá, a veces se quita la camiseta y dice que también es bueno que estemos piel con piel, y me coge y me acuna en su pecho. Yo le arranco los pelos (sin problemas, que el tío tiene ahí para dar y tomar), y se piensa que es un juego, pero lo hago con la esperanza de que me aparte de su manta zamorana, que con la calefacción central tenemos más que de sobra.


En fín y así transcurre mi cerca del primer mes de vida. El domingo cumplo un mes justo y la abuela paterna 53. Creo que será la primera vez que nos juntemos la familia con todos los miembros nuevos, la prima M. que tiene 5 días y yo. El abuelo gastará toda su tarjeta de memoria de la cámara y yo montaré en el OPEL ASTRA RANCHERA!!!! La prima igual se deja ver los ojitos, que aun no los abre mucho, y yo deleitare al personal con mi mirada especial, una que ya he descubierto que hace las delicias del personal.


Volveré por estos lares, supongo...

martes, 25 de mayo de 2010

El contrato del año: Opel Astra ranchera; El mundo está loco.

Va a hacer tres años que lamari y yo vivimos en Huertas. No deja de ser irónico que vivamos al lado de donde trabaja el blogger de citroen, aunque nunca hayamos visto su "flamante ds3". Esto es extraño, porque conduce un coche amarillo y negro, es decir, se vería a la legua, pero por más que miro y remiro, del coche ni rastro. En su último post, titulado U.A.U.(?), y con cero comentarios, el blogger de citroen comenta toda una serie de detalles técnicos infumables sobre el ds3 R, que es como un pepino de doscientos y pico c.v. con ruedas, limitado a 1.000 unidades, y dice que quiere probar uno. Pues muy bien, chaval...;

El último libro que me estoy leyendo se titula "será mejor que lo cuentes". Es un libro que versa sobre el storytelling o el arte de narrar historias. De lo que llevo leido hasta ahora, que es poco, me ha quedado claro un concepto: cuando escribas algo, sea del tipo que sea, una presentación para el trabajo, una idea de negocio para futuros inversores, o una conferencia especializada, tienes que aludir al componente emocional de quien te escucha o quien te lee. Hay otro concepto que me gusta de este libro: la economía de la atención. Lo que viene a decir es que el emisor del mensaje ya no manda como antaño, sino que ahora manda el receptor. La época en la que vivimos, en la que todo va rápido, en la que todo el mundo tiene acceso a todo tipo de información, y más que nunca "el tiempo es oro", el oyente o el lector es el que dicta el tiempo del que dispones "mira tío, si quieres que te escuche, si quieres que te lea, me tienes que dar algo super guay, super chulo, algo que me encandile desde un primer momento, porque...¿sabes una cosa? ando estresado de acá para allá, y no tengo tiempo para perderlo si no aportas nada a mi existencia". Supongo que, por esta razón, cuando yo le digo a lamari "tienes que leerte el último post de este tío, porque ya no sé si soy yo que estoy encelado, o es que es verdaderamente un coñazo", ella responde con pretendida indiferencia: "paso..."; Yo lo leo como ejercicio de "documentación", para ponerlo luego a parir, vamos, pero...ME ABURRE TANTO...;

Si el storytelling dice que tienes que tocar las emociones del receptor, esto es algo que debería saber y controlar un director creativo. Entonces...¿qué emociones me van a despertar unas llantas? (esto no es un gag recurrente, es que vuelve a hacerlo, vuelve a hablar de llantas) ¿y un motor no sé qué?¿y una secuencia de cambios achilipú?; no digo yo que no cuente todo esto, porque entiendo que quizás deba hacerlo, pero que lo haga de tal forma que resulte atractiva ¿no?. Es que para coger los detalles técnicos del coche y enumerarlos de P a Pa, vale cualquiera, la gracia está en contar esto dándole vivencia. Que el chico es empresario y trabaja mucho y no tiene tiempo para postear, pues que hubieran elegido a un parado, que ya te digo yo, querido lector, que hay mucha gente en paro que sabe escribir muy bien (lamari). O...qué te voy a decir, un psicólogo que disponga de las mañanas libres...y pueda tomarse su tiempo para postear, que por 3.000 al mes, dejo de lado unas cuantas cosas y posteo a tutiplén.

Ya no sé qué decir. Ya no tengo ni rabia. Es una suerte de incredulidad mezclada con desesperanza, que me deja abatido durante un tiempo y sin ganas de luchar por nada. Es una especie de ¿para qué? si el mundo está como las maracas de Antonio Machín, si no se pueden codificar las claves para hacer bien las cosas. Esto último igual no es lo más acertado, porque las cosas las puedes hacer bien, pero siempre hay alguien que dictamina qué es lo bueno y qué es lo malo.

Desde hace aproximadamente un mes, hay un concurso literario de microrrelatos en www.revistaparaleer.com. No puedes escribir más de 480 caracteres incluyendo la firma. Reciben los trabajos durante una semana, y luego hay un jurado que vota el mejor de la semana entre los cientos y cientos recibidos. Cada semana hay un ganador y 9 finalistas, y al final del todo, una serie de escritores consagrados elegirán al mejor de entre todos los ganadores y finalistas. De vez en cuando le echo un ojillo a los distintos microrrelatos, y hay algunos que están bien. Uno, que quedó finalista me encantó. Sin embargo, es los lunes por la noche cuando me siento tranquilamente a ver el ganador de la semana y los finalistas y... (no me salen las palabras). La semana pasada la ganadora era bonaerense, y el de esta semana acaba con un "rumiaba un tango". Esto me huele a argentinos entre los que eligen. Y está bien, no digo que los argentinos no sean buenos escribiendo ni nada por el estilo porque no es plan de generalizar, pero...esos relatos...mamma mía. Igual es que yo me estoy volviendo gilipollas paulatinamente, que pudiera ser, y entonces no encajo en este mundo y todo lo que aprendí de literatura no vale de nada. Y entonces todos mis escritores favoritos: Javier Marías, Juan José Millás, Houellebecq, Kureishi, Oé, Chejov, Baricco, Mendoza, etc, no ganarían jamás algo tan básico como un concurso de estas características.

Tutorial para ganar este concurso:
- Escribe como si fuera un Haiku: El oso pito pitita/ el orangután pita pitote/ rumiaba un tango.
- Escribe muchas palabras ininteligibles juntas: La ininteligible epistemología de Sucinto Parco, se derramó ambivalentemente por la alexitímica relación cognoscitiva que subrayaron en la judicatura antagónica de antaño. El diezmo de ambos se diezmó, y el marco referencial del agravio lábil como el maníaco depresivo que me increpó, satisfizo la hipotenusa de la abulia que presidía sus know how constructivistas.
- Pase lo que pase, el final siempre es un suicidio: ...decidió tirarse por la ventana;...es cuando se dió cuenta de que se había volado la tapa de los sesos;...No pudo aguantar más, cogió un bisturí y el rojo de sus venas tiñó la alfombra blanca del salón; ...Cuando el marido llegó a casa, se dió cuenta de que el botiquín estaba abierto y no quedaba ni un barbitúrico en su sitio; ...cuando pasó por delante de la ventana, vio que los pies de Amelia estaban suspendidos en mitad de la estancia, y estaba claro que Amelia no sabía levitar...
- Utiliza siempre la palabra sexo en lugar de coño o vagina.
- Utiliza siempre la palabra entrepierna en lugar de polla o pene.
- Bajo ningún concepto hagas gala de una escritura clara, concisa y directa. Enrédate y no hagas el esfuerzo por desenredarte. No seas obvio que eso es de mal gusto y deja entrever claramente que no sabes escribir.
- Por último, esto también parece ser importante, abusa del punto y seguido para intercalar palabras al tun tún. Proyecto de relato ganador. Por ejemplo: Desperté de madrugada desorientado. Angustia. Miré el despertador y descubrí que aún faltaban 3 horas para que sonara. Frío. Escuché unos ruidos extraños en el jardín. Miedo. Me palpé la entepierna pensando en su sexo. Excitación. Fuí consciente de la levedad encomiable que subyacía en lo heterodoxo de la infranqueable vicisitud holística de la hetérea parafilia que nos granjeaba la astenia. Desesperanza. No pude más, miré el retrato de larra que presidía mi despacho, incliné la cabeza, y a ritmo de TANGO -importante- me descerrajé un tiro que tiñó de rojo la estancia. Muerte.


Olé, mis cojones.

En fin, me cojo a Meloncete que sí que está bien hecho, bien construido, bien estructurado. Que es simple, sin pretensiones ni llantas (voy a abrirme un grupo en facebook: soy fan de los tapacubos porque no entiendo para qué sirven las llantas), y me voy a dar una vuelta para meditar sobre qué es lo que está bien y qué es lo que falla en este mundo.

Larga vida al blogger de citroen y los ganadores del concurso de microrrelatos. Fin.

sábado, 8 de mayo de 2010

El contrato del año: Opel Astra ranchera; Embrujo gallego.

Hola.

El blogger de citroen no ha posteado, pero los astros me hablan.

De pequeño fui a Galicia. Iba en un 127 y carretera nacional de doble sentido. Sólo sé que salimos de Madrid por la mañana cuando aún era de noche. Llegamos a Galicia por la noche cuando ya era de noche.

De un tiempo a esta parte, por circunstancias que no vienen al caso, no paro de ir a Galicia todos los veranos, e incluso en abril como este año. Ahora voy en Meloncete. Seis horas aprox. Cómodo, relajado, fumando, parando en bares de carretera, parando a comer emparedados (sí, soy fan de Scooby doo, y me gusta llamar emparedados a los bocadillos) en los merenderos que hay en mitad de la nada, y escuchando música.

Soy rapero, eso ya se sabe, pero no sólo escucho hip hop, sino que suelo escuchar a aquellos que tienen cosas que decirme. Será por eso que la mayoría de cosas que escucho son españolas. Cuando voy a Galicia, gusto de escuchar a un vigués inmenso del que ya he posteado alguna vez: Iván Ferreiro. No sólo lo escuho en mis desplazamientos a Galicia; por ejemplo ahora, que estoy en Madrid, escucho con vehemencia, sí, sí, con vehemencia, su último single: Fahrenheit 451, de su último disco picnic extraterrestre.

He estado viendo su vídeo, que está en su blog. Creo que viene al dedo de mi contrablog. El que quiera entender que entienda. Yo me pido ser Iván Ferreiro, Como los niños que se piden ser CR9 o Messi, el resto de personajes...que cada uno le de la identidad que quiera. Yo tengo muy claro quiénes son.

En Galicia hay meigas, porque Galicia embruja. Mi legión de fans (bueno, son tres, pero qué tres!!! de lo más florido, granado y hermoso de la región más occidental de España, la España misma, e incluso Europa) es gallega, e Iván Ferreiro es gallego también. La comida, el paisaje y sus gentes, embrujan. Meloncete sólo responde cuando va a Galicia. Le gusta estar en Galicia. ¿Y a quién no?

El resto del post de mi contrablog lo escribe Iván. Qué tío!!! Qué jodida paradoja que este tipo me enganchara con su "promesas" allá en su etapa de Los Piratas, y no me haya soltado aún, ni parezca estar por la labor. ¿Meloncete? Cuando a Meloncete le pongo a Iván, va como más suelto, más alegre, más ágil que diría uno que yo me sé. Meloncete adora a Iván. El cd lo lame y lo relame pista tras pista. Y le sabe a gloria. Y lo degusta. Y lo disfruta. Y cuando llegamos a Galicia, se lo dejo dentro para que se impregne de filosofía gallega. Lo aparco cara al mar para que reciba la brisa marina, un libro de Rosalía de Castro en el asiento de atrás, y le pongo un bogavante en el tubo de escape. Cuando lo cojo por la mañana, huele a mar, sabe a marisco, tiene tacto fresco gallego. Enciendo, doy al play, y reverbera la genialidad de una gallego enorme a pesar de su estatura. Meloncete es tan feliz, que si pasa un ds3 se ríe al escuchar a Chimo Bayo. Mientras tanto, Iván, sigue "verdadeando" impunemente.

Fahrenheit 451

jueves, 6 de mayo de 2010

El contrato del año: Opel Astra ranchera; ¿5.000? Eso no es ná...

Al blogger de citroen le ha dado por volver a postear. Así que aquí estoy yo: 8:54 a.m., café y cigarrillo. He leído mis mails: He concertado una entrevista con un periodista del marca para que me haga una entrevista, fruto de mi blog profesional, y he hecho una transferencia a mi prima para pagarle el regalo de comunión de la hija de la prima de nuestros padres. Casi ná. Después me he leído el post del bueno de Jorge y he vuelto a aburrirme y a desvelar mi delirio erotomaníaco de contestarle hasta que me lean los directivos de alguna otra marca de coches o, por qué no, los de citroen para sustituirle. Seguro que sería más agradable de leer. Desde luego, lo que nunca haría, sería escribir en blanco sobre fondo negro como lo hace él, que es no hay dios que lo lea, que las letras te bailan de lo lindo. Que cada vez que las leo me recuerdan a mi padre, que cuando voy a su casa, presa de su excitación por su último descubrimiento -clases de rueda cubana- me pregunta si quiero ver cómo se hace la croqueta con pollo y/o la croqueta cachonda. Le respondo que no. Le da igual: coge a mi madre y empiezan a cruzarse y recruzarse haciéndose un nudo en los brazos. A mí se me hace un nudo en la garganta. Esto, lamentablemente, es verídico.

El blogger de citroen ya ha llegado a los 5.000 km. Dice que es una cifra redonda para postear. Yo hubiera posteado a los 5.169. No es una cifra redonda, pero yo soy MADRILATOR, y soy tan chulo que posteo cuando quiero. ¿Cómo se te ha quedao el ojete? ¿torcío? pues me alegro. Ale, "el mundo es ansí" que diría Pio Baroja. Buen libro, por cierto.

¿El post? ¿me preguntas? Pues más de lo mismo: Que si se comporta muy bien en carretera (Meloncete es que no dice ni mú). Que si muy ágil en ciudad (Meloncete es muy grande, muy gordo, y con que se esfuerce, para mí es suficiente). Que si tiene una gran estabilidad en curva (Tendríais que montaros en meloncete cuando vamos al Ikea, eso sí que es estabilidad. Ya puede venir hasta el Katrina, que no se mueve ni "patrás"). Que si el chasis responde a la perfección (pues cuando salimos del Ikea, Meloncete es lo más parecido a un fórmula 1: el chasis a 2mm. del suelo). Que si al pisarle sale como un misíl. Aquí podéis ver cómo salen los misiles de tecnología francesa (A Meloncete le piso y se mueve, que no quiero más, la verdad). Que si es ideal para carreteras reviradas (pues que le hubieran dado el blog a un blogger gallego, que no será por falta de talento: Ely o María). Que si la suspensión es dura y responde bien en carretera, y el único pero es, y aquí viene lo más gracioso de todo su post "cuando te encuentras con un "badén asesino""; ay, jajajajajajajaja, que me meo, jajajajjajaja, que no puedo parar de reirme, jajajaja, un badén asesino dice el tío, jajajajaja, badén asesino, jajajaja, que estoy llorando, jajajaja ¿lo has cogío? badén asesino, como que el badén te fuera a asesinar porque el coche bota mucho jajajaja. Me parto con este blog, jajajaja. A que estáis desternillados? no me extraña, es para partirse, jajajaja. Bueno ya!!! lo cierto es que no tiene ninguna gracia. Era una ironía, es decir, se dice lo contrario de lo que se piensa, dejando entrever la verdadera intención. Que uno también tiene estudios y no solo de bloggers de Citroen vive el hombre.

Total, que a pesar de lo que dije en el primer post del contrablog, esto no toma cuerpo, no se endereza, y me da mucha pena. No por Jorge, que me da igual, la verdad, sino que no me hayan cogido a mí. Y lo que es peor, que no pasara ni una ronda. Qué desperdicio, con lo bien que me vendría ese dinerito, ahora con lamari en paro y yo con mi negocio en ciernes. Lo peor es que lamari, que tampoco pasó ni una ronda, expone su blog en unas conferencias sobre creatividad en el Reina Sofía, y le hacen una entrevista en la Universidad Europea de Madrid (UEM), que fue la que organizó el evento. Aquí os dejo la "entrevista".

Claro, y con estos datos en la mano, no puedo dejar de preguntarme ¿Pero quién hizo la selección que dejó pasar a una perla como lamari que expone su blogs entre arquitectos y artistas en un foro sobre creatividad? Pues la respuesta me la dio el bueno del blogger de Citroen, porque contó su proceso de selección, y hablaba de un tal Alberto Luna que de vez en cuando le comenta diciendo: qué gran blog, qué buen trabajo... y el bueno de Jorge le da las gracias encarecidamente. Y es que esto es lo que he visto esta mañana -lo del comentario y los ulteriores agradecimientos- y me he reído socarronamente, pero en el fondo me inunda un poco la pena. Como muestra un botón. Si queréis le echáis un vistazo y me decís.

Ayer cogí a Meloncete y me fuí a ver a mi terapéuta. Le conté que creo que mi narcisismo está llegando a cotas peligrosas. Le conté que me he hecho un contrablog en el que en el primer post decía que no hablaba desde la rabia ni desde la envidia, pero que, obviamente, esto era mentira. Cuando aparqué el coche llevaba 2.983.469 Km hechos con Meloncete. Buena cifra para escribir. Le piso y camina. Es estable. Las marchas rascan, ¿y qué, si me entran igual?. La estabilidad es digna de un carro de combate. Y aparcar me cuesta sangre sudor y lágrimas, y un par de pelotas, que el coche mide lo que no está en los escritos, y de agilidad...poco o nada. Suerte que me sobran pelotas para exportar (bueno, esto es mentira, pero me gusta creerlo). Mi terapéuta me decía que no estaba mal darle de comer al "yo triunfalista" (apuntes psicoanalíticos), pero que vigilara si era mucho el tiempo gastado. Que cada vez que tengo ensoñaciones con una contrato de gente de Opel, Citroen, o cualquiera que sea la marca, pierdo tiempo de realizar cosas en el mundo real. Yo le dije que me divertía con el contrablog y la guerra imaginaria. Que me imaginaba a los de Manpower leyendo mi blog y tirándose de los pelos. Que me imaginaba a directivos de Citroen leyendo mi blog, y cortando cabezas por no haberme elegido a mí: RUB EL GRANDE!!! y demás paranoias que no vienen al caso. Me decía mi terapéuta, AKA Brave, que estaba bien, pero que no le dedicara más tiempo de lo estrictamente necesario, y que tuviera conciencia de realidad, es decir, que eso que deseo, difícilmente ocurrirá. Salí de allí planchado y, por qué no decirlo, asustado. Hostias de realidad, buenas para la dignidad -me dije-. No dejaré el contrablog, porque me divierte, pero hoy he soltado demonios, y espero no perder más la dignidad en lo sucesivo.

En cualquier caso, como hoy ya la he tirado por la ventana, y he contado impunemente las fantasías que me asaltan sin miedo al ridículo, ya que me he expuesto titánicamente tirando de sinvergonzonería kamikaze, os dejo la última perla que me encontré ayer. Es un blog de coches, en el que el blogger parece compartir conmigo sus reticencias sobre la elección del blogger de marras. Es corto de leer. Aquí lo tenéis. Si queréis, aunque imagino que ya os encontraréis saturados con mi paja mental, buscar el DS2. Oh, mamma mía, qué bonito es. La lástima, es que después de tanta ira y rabia volcada en estas líneas, dudo que la gente de citroen me contratara. Pero...ya me dijo ayer Brave, hombre experto en la vida, que eso era casi imposible.

Snif, snif, snif, ...mi fantasía se desmoronó.

viernes, 30 de abril de 2010

El contrato del año: Opel Astra ranchera; Aunque le pise...es que no...

El tipo que se ha llevado el contrato del año me está volviendo tarumba. O se tira 4 días sin postear, o hace 4 posts del tirón. Se le deben haber contagiado las prestaciones del citroen ds3, y le pisa al acelerador sin miramientos. Yo debo estar bajo el influjo de mi rancherita, y aunque le pise... es que no...

En mi defensa habré de decir que a mí nadie me paga 3.000 eurazos al mes por postear, sino que hago esto por amor al arte, con lo que tampoco es plan de dejarse la vida y dejar de lado mis obligaciones laborales. Es decir, lejos de dejarme la vida, tengo que ir recogiéndola como puedo antes de que se me caiga; casi casi como las piezas de mi meloncete. Y según están las cosas hoy en día, bastante tengo con sacar adelante mi negocio, que debe ser diesel como meloncete, pues por más que le piso...es que no...

El de citroen y los "deesetreros"comentan que en los semáforos la gente les mira el coche. Que en las gasolineras, les preguntan por el coche. Hay uno que comenta que un motero, en un semáforo, le pidió que le enseñara el cuadro de mandos. (?). Yo, de natural narcisista, también tengo la impresión de que la gente me mira en los semáforos. No creo que sea por meloncete, sino por mi gracil armonía facial, mis torneados brazos, y mis felinos ojos. Lo más que me han preguntado en un semáforo es la dirección de una calle, pero a partir de hoy les preguntaré si quieren ver el salpicadero vintage de mi meloncete. En las gasolineras, lo máximo que me preguntan es ¿Cuánto le echo?, pero yo sé que en el fondo, lo que quieren es mirar el interior y admirar a lamari. Al coche le echas 50, y a la de dentro ya le echo yo lo que le tenga que echar, y tú imagina si quieres y rabia como hombre -no digo yo-.

Posteaba el pollo sobre la customización a la carta del ds3, pero a mí me pareció mucho más romántico vivir en Madrid, y customizar mi opel a través de los diferentes "ismos" que subyacen en este crisol de culturas que es la capital de España, a saber:

- Vandal-ismo: fruto de este movimiento tengo dos rayones a ambos lados del coche, que son casi simétricos, y que le aportan, autenticidad y agresividad.

- Excrement-ismo: Las palomas madrileñas dan rienda suelta a su imaginación. Hay mucha gente que las llama las ratas del aire, pero yo prefiero verlas como las grafiteras del aire. Con nocturnidad, premeditación y alevosía, deben juntarse por la noche y comienzan a grafitearme el capó. Esto le aporta un punto de color y transgresión al coche, que le da un toque urbano con matices de collage, único en su gama.

- Suc-ismo: En Madrid no es difícil dejar el coche aparcado cerca de una obra. Al día siguiente, lo más normal es encontrarte el coche lleno de un barrillo marrón, que le aporta frescura al restarle la seriedad monocromática de su azul neodiplomático (este es un color que me he inventado, como son inventados todos los colores de los coches: rojo gladiator blood and sand, azul soy la reina de los mares, amarillo limón mira qué color mira qué color, verde mantis religiosa que te como tras el acto aunque me he corrido varias veces, negro te lo digo de buen rollo que no soy racista, blanco anuncio cutre de ariel que no te lo cambio por dos del mercadona, gris travolta y olivia veré esa película cada vez que la echen en la tele aunque me la sepa de memoria, etc). Este barrillo, los señores obreros tienen a bien, fruto, probablemente, de su buen gusto y buenas intenciones, aplicarlo en una suerte de "degradé" que recuerda al puntillismo de Seurat. Es agradable llegar a tu coche y ver que ostenta dos colores perfectamente combinados, sin necesidad de encargárselo al "tunner" de turno.

- Civ-ismo: Al hilo del movimiento anterior, si dejas el coche dos días al lado de una obra, después del suc-ismo, vienen unos artistas callejeros muy cívicos, que te customizan el coche con mensajes a lo David Delfín. Estos mensajes están muy valorados, pues son hechos a mano alzada y destilan originalidad por los 4 costados: lávalo guarro, eres más guarro que la charito, eres un puto cerdo, y mi preferido, porque sigue la máxima de Le Bauhaus de menos es más, LIMPIA EL COCHE.


Así que tener un opel astra ranchera de melonero, te da la posibilidad de customizar el coche casi al completo si gastarte un duro.

Recapitulemos la configuración:

- 2 rayones laterales que aportan agresividad.
- Collage palomero en el capó que aporta color y un punto de transgresión.
- Barro en "degradé", que le da el toque de frescura.
- Customizaciones personalizadas, que le imprimen autenticidad y exclusividad.
- Y por último está el "yom-ismo": este movimiento nace del hecho de montarte en el coche cuando está con todas estas customizaciones hechas, y le das al agua y al limpia parabrisas. Entonces se dibuja en las lunas delanteras y traseras, dos semicírculos perfectos, que le devuelven el aplomo y la seriedad de la perfección geométrica.
- Lamari viene de serie en el que tengo yo, que es special limited edition, pero salvo esto, el resto de customizaciones está a vuestro alcance. Lo mejor de todo es que son gratis, y es que...Madrid...es una gran ciudad, volcada con la expresión artística, y carcterizada por la solidaridad entre los madrileños.

Ánimo con vuestras personalizaciones cocheras. Hay que saber ver lo bueno de no tener garaje, y la maravilla del street art.

Larga vida al tunning callejero.

lunes, 19 de abril de 2010

El contrato del año: Opel Astra ranchera; MI PRIMERA VEZ

Mi primera vez fue a los 15 años. Ni siquiera tenía carnet de conducir. Fue más fácil que aprobar el práctico (y eso que lo aprobé a la primera), estaba menos nervioso, y fue muuuuucho menos gratificante. Sin embargo, creo que me estoy desviando del tema.

El blogger de citroen, postea casi tan rápido como debe ir el ds3. Como tenga que postear yo a la velocidad máxima a la que puede ir mi melonera, voy de cráneo contra un muro. No obstante voy a intentar sacarle el mayor rendimiento a mis pistones digitales y mis bujías cerebrales.

Recuerdo la primera vez que me topé con mi Opel Astra Ranchera (como esto es muy largo de escribir, de ahora en adelante vamos a llamarlo Meloncete). Repetimos: Recuerdo la primera vez que me topé con Meloncete. No hacía mucho tiempo que salía con Lamari y quedamos en La Latina. Tampoco tenía yo mucha experiencia en la conducción, pues me saqué el carnet toda vez que acabé la licenciatura. A Lamari no le gustaba conducir -de hecho sigue sin gustarle- y me pidió que si podía aparcarle bien el coche, que lo había dejado subido a la acera. Como macho ibérico que soy, le dije que sin problemas, pero tragaba saliva presa del pánico.

Me encaminé hacia la calle en cuestión en compañía de lamari y mi amigo C. Delante de mí apareció Meloncete. Meloncete se me antojó un gigante de proporciones despiadadas, máxime cuando estaba "aparcado" en una calle de proporciones encanijadas. Meloncete no me despertó ningún amor a primera vista, es más, me pareció uno de los coches más feos que había visto en mi vida, y es que nunca me han gustado las rancheras. Que no se me enoje la malograda Rocío Durcal que la cosa no va por ahí, sino por ese tosco modelo genérico de automóvil, que parece el engendro de un contenedor con una rueda.

Por aquella época había yo heredado un Ford Escort del 94. No tenía ni elevalunas eléctrico, ni cierre centralizado, ni aire acondicionado, y la dirección estaba asistida por mis hercúleos brazos. Si el coche estaba parado, no había quien moviera el volante. Recuerdo un día de agosto, intentando aparcar en una calle estrecha, en el que debí perder 4 kilos en 5 minutos. Era lo único positivo de aquel coche. Bueno, y el consumo, que yo no sé, como hacen los expertos, medirlo en litros a los 100, sino en "duritos a los kilómetros", es decir, el Ford consumía 55 € cada 900 kilómetros. Es lo que me gastó de aquí a Bilbao y vuelta, que todo sea dicho de paso, iba con la L, y fiel cumplidor de las normas, no pasé de 80Km/h. Tenía que meter cuarta, e incluso tercera, cuando la Autovía se ponía cuesta arriba. Qué despropósito!!!

Que me voy otra vez. Meloncete. Meloncete debió ver en mi cara una mueca de horror la primera vez que lo vi, con su rueda derecha trasera (con tapacubos, nada de llantas de no sé cuántas pulgadas. ¿Qué es eso?¿Cuánto es una pulgada?¿por qué la gente dice tengo llantas de aleación de 17 pulgadas?¿De qué es la aleación?¿cuánto son 17 pulgadas? y lo más importante ¿eso cómo infliye en la conducción? ¿o es sólo por estética? Si alguien me resuelve estas cuestiones, se lo agradecería) subida a la acera. Él, con sus faros grandes y cuadrados, pareció mirarme como diciendo ¿Tú me vas a conducir a partir de ahora? Pues me da a mí, amigo mío, que nos vamos a salir de Málaga para meternos en malagón. Puso una mueca de resiganción en su capó. Yo miré a C., torcí la boca y entendió. "Yo lo coloco si no os importa" -dijo seguro de sí-. Meloncete pareció flexibilizar la expresión de su capó. C. se introdujo en el coche, alivió la presión que Meloncete sentía en la rueda mencionada, giró y regiró el volante en dos golpes maestros, y Meloncete suspiró y guiñó un faro a C.

C. salió del coche y me comentó que Meloncete era noble. Que se comportaba bien y, que a pesar de su monstruosa estética, era fácil manejarlo. Yo miré a Meloncete, pero él parecía silbar y mirar hacia otro lado ignorándome. Definitivamente, aquello no fue un amor a primera vista.

Deambulamos por La Latina. Sábado noche y la fiebre era toda mía de pensar que en unas horas iba tener que llevar a Meloncete a casa de Lamari. Era incapaz de relajarme. No Gin Tonics porque soy abstemio, pero si no lo hubiera sido, no creo que la bebida de la reina madre hubiera sido algo que contribuyera a fortalecer la relación entre Meloncete y servidor.

Y llegó el momento de la partida. Y allí estaba yo, con una llave con botones para abrir y cerrar en la distancia. Meloncete arqueó la parte superior de los faros y frunció el capó, mostrando ora temor, ora sorpresa.

Abrí la puerta. Me senté. Recordé aquel acrónimo que mi profesor de autoescuela me enseñó: CAFE: Cinturón, Asiento, Freno de mano, y Espejos. Coloqué todo lo que hay que colocar. Jugueteé con los elevalunas eléctricos como dilatando el momento. Le pregunté a Lamari por el cuadro de mandos. ¿He dicho pregunté? quise decir grité histérico que donde estaban las luces ¿Y las luces!!!!!? Ay, dios mío, qué desastre, esto no tiene luces!!! Lamari me miraba contrariada y suavemente me indicó una ruedecita a la izquierda del volante "Aquí, aquí están las luces". Suspiré, puse cara de idiota, sonreí forzadamente, y balbuceé: Es que en el Ford estaban donde los intermitentes.

Le dí al contacto...y aquello fue el inicio de un amor entre Meloncete y yo, construido a base de viajes, mudanzas, trasiegos por Madrid, y sobre todo, MUCHAS VISITAS A Ikea...

Aquella fue mi primera vez.

miércoles, 14 de abril de 2010

El contrato del año: Opel Astra ranchera

Hace un tiempo me enviaron un mail que rezaba: El contrato del año.

La historia era que citroen, la marca de coches francesa, iba a seleccionar un blogger para dar a conocer su nuevo citroen ds3. El afortunado elegido tendría que conducir durante un año el coche en cuestión, postear sobre sus impresiones, y por ello ganaría la nada desdeñable suma de 3.000€ al mes, más todos los gastos pagados.

Me hicieron los ojos chirivitas y envié el CV de inmediato. Tanta fue la prisa, tal era el agobio que tenía en esos momentos por trabajos varios, que no incluí que era blogger, ni que conduzco a diario, ni nada que se le asemeje. La única contestación que recibí al cabo del tiempo fue un escueto "gracias, pero no ha sido seleccionado". ¿Ya está? ¿ni una puñetera ronda he pasado?¿tan malo es mi CV? Hombre, entre 20.000 personas, no pasar ni una ronda, me sentó hasta mal.

Luego positivicé. Pensé que quizás no era ese tipo preparado que me considero, y que sin duda, aquel que consiguiera "el contrato del año" debía ser un hombre muy preparado, con una escritura fina, mordaz, inteligente. Un hombre que enganchara a la audiencia. Que representara a la perfección los valores del citroen ds3: ágil, rápido, transgresor, con una elegancia agresiva o una agresividad elegante; decididlo vosotros. Al menos a mí, el citroen en cuestión, es lo que me sugiere.

Durante un tiempo estuve buscando el blog de marras, pero nunca lo encontraba. Por un momento pensé que eso del contrato del año había sido una estrategia de marketing por parte de citroen que serviría para darse a conocer, pero que no existía tal contrato. Finalmente, ayer encontré el blog de la discordia y lo leí ávido de encontrarme historias apasionantes. El ds3 puede despertar muchas emociones, pero sin duda, una de ellas, ha de ser la pasión. El coche no se presta a otra cosa que no sea esto.

Sinceramente: el blog me deja totalmente indiferente. No hablo desde la rabia ni desde la envidia. Creía firmemente que el elegido y citroen, debían darle al ds3 el valor que sin duda merece, pero el blog no pasa de "correcto". Así, a secas. Correcto. Sin más ni más. Me dejó frío y, porqué no decirlo, perplejo. Quizás todo esto se deba a mi maniqueísmo en la clasificación de las personas, a las que catalogo en graciosas y no graciosas. Si alguien es gracioso lo acepto, y si no lo es...no es que lo deteste, pero debe ser alguien muy lúcido para que consiga embaucarme.

Jorge calvo, el elegido por citroen, probablemente sea lúcido (de hecho tiene un puesto de trabajo, y no me refiero al de ser blogger de citroen, sino a su verdadero puesto, que así lo demanda). Escribe con corrección y sabe lo que se trae entre manos, pues habla de los coches con una soltura, fluidez y profesionalidad, digna del mejor redactor de una revista especializada, pero yo no sé si serán restricciones de la marca o qué, pero tiene una constricción palpable a la hora de escribir. Espero que se deba al efecto de los primeros posts, y que tarde o temprano de rienda suelta al talento que sin duda ha de tener. Me gustan los coches, pero nunca me han gustado las revistas de motor donde utilizan un lenguaje demasiado endogámico, que solo los puristas pueden entender, motivo por el cual -no me gusta ser purista en nada- nunca me han enganchado estas revistas. Y el ds3 no puede ser descrito desde el purismo...pero esta es mi opinión. Sólo espero que el bueno de Jorge sepa darle un giro rápido a su blog, y nos enganche antes o después, pues no tengo duda de que le sobran cualidades para hacerlo.


Hace tiempo que no escribo en rubycundo. Me llamaron para dar clases en la universidad de un día para otro, y lo de prepararte las clases a diario ha sido una especie de agradable calvario. Agradable porque ser docente es algo precioso. Calvario porque no he tenido ni un segundo libre entre la preparación de las clases y la adaptación al plan Bolonia, con una formación on line intensiva y difícil de llevar a cabo. Por otro lado he estado inmerso en la apertura de mi nuevo negocio, y lidiar con cinco socios debe ser algo parecido al infierno (sólo espero no contrastarlo cuando abandone este mundo). Así que ruego a todos aquellos fieles seguidores de rubycundo, que sepan disculpar este lapsus.

Como es habitual, mi cabeza no ha parado de generar ideas para el blog: mis experiencias en la universidad y en la apertura de mi nuevo negocio dan para mucho, pero hete aquí que he descubierto el blog de citroen y se me ha ocurrido, así porque sí, crear un contrablog en el que contar las experiencias a bordo del coche que mi suegro me regaló: Un opel astra ranchera de 12 años.

Es una idea que me ha parecido graciosa. Simplemente. Si lo preferís, es contar la vida desde otro mundo, un coche antiguo y lleno de achaques, pero que cuando vas al mercadona y ves su inmenso maletero, no puedes dejar de darle besos.

En fin, desde aquí inauguro oficialmente el contrablog "el contrato del año: opel astra ranchera".

Bienvenidos al maravilloso mundo de un coche de melonero...

lunes, 12 de octubre de 2009

La asistenta

El otro día fuí a Toledo a ver a mi abuela.

Mi abuela no es "bola", ni mucho menos, sino que es abulense. Era de un pueblo muy chiquitito de Ávila llamado San Juan del Olmo, aunque a veces, no sé por qué, también lo llaman Grajos.

Es un pueblo realmente entrañable. Tiene casas muy antiguas, hechas de piedra, con callejuelas estrechas y boñigas de vacas por todos lados. El pueblo es chiquitito, chiquitito. De hecho, es tan chiquitito, que si haces un sprint, yo creo que te sales del pueblo.

Tengo pocos recuerdos del pueblo porque no he ido muchas veces. Recuerdo que siendo pequeño fuimos allá y al salir del coche me invadió un olor pestilente a estiercol. Mi abuela dijo: respirar fuerte que esto es aire puro. Yo me moría de asco, y sería por aquello de la psicología inversa, pero hice todo lo contrario a lo ordenado por mi abuela y no respiré. Hubo un momento en el que no pude no respirar más y acabé haciéndolo. Todavía no sabía que la pituitaria al final se acaba habituando, por lo que en un momento dado aquel olor se acabó haciendo algo normal, e incluso acabó por desaparecer.

Yo había oido a mi madre decir que de pequeña, cuando iba al pueblo de su madre, se divertía mucho montada en el trillo mientras los burros tiraban de ella. Cuando yo era pequeño ya no había trillos, pero la hija de la hija de una prima de mi abuela (yo no sé que me tocaría esta niña a mí; prima decimocuarta o algo así) me dejó una bicicleta y fuí feliz por momentos.

Mi abuela es la mayor de ocho hermanos: cinco chicos y tres chicas. Una de las chicas se casó con su primo hermano y se tuvieron que ir a vivir a Brasil, donde siguen con su hijo y su nieta. Su hijo no nació con síndrome de down, más bien al contrario, es un tío fuerte y alto que ha montado varias empresas y no habla castellano.

Mi abuela iba al colegio del pueblo. Ella cuenta que era de las mejores, pero aprendió a leer y a escribir, a sumar, restar, multiplicar y dividir, y mientras tanto tenía que hacer labores domésticas en casa, cuidar de sus hermanos pequeños, ayudar un poco en el campo, y al cumplir los trece se fue a Madrid a servir.

Una de sus hermanas, como ya he dicho, acabó con sus huesos en Brasil. La otra conoció a un hombre trabajador y se casó. El resto de hermanos, fueron viniendo uno por uno a Madrid y mi abuela los iba acogiendo y cuidando hasta que conseguían colocarse. Todos menos uno se hicieron cocineros. El que no lo fue, se hizo jardinero del Palacio Real. Algunas veces, cuando era pequeño, íbamos a verlo con mi abuela a su lugar de trabajo. Siempre me hacía comerme unas florecillas comestibles que se llamaban "pan con queso". Yo le decía que no me gustaba el queso, pero al hermano de mi abuela eso le traía sin cuidado y poco menos que me embutía las flores, que no sabían a queso, pero sabían a hierbajo, y yo me sentía como una vaca pastando.

Todos los hermanos de mi abuela fueron encontrando trabajo, luego novia, luego casa, luego se casaban y tenían hijos, luego seguían prosperando y se compraban una casa en el pueblo, y ya tenían la vida hecha.

Mi abuela, mientras tanto, seguía sirviendo. Tenía novio, pero cuando le pregunté que cómo había conocido al abuelo, me dijo que un día se fue al pueblo a pasar el fin de semana, y que al volver, acompañada de una amiga suya, en la estación de Atocha estaba el novio de su amiga junto a un compañero de trabajo. La amiga de mi abuela se fue de domingo por la tarde con su novio. El amigo del novio de la amiga de mi abuela se ofreció a acompañarla a casa "así que novios" -terminó mi abuela de contar el relato sin un ápice de emoción en la voz-. Yo le pregunté que entonces que hizo con el novio que tenía, y me dijo "le mandé a paseo. Que hubiera venido a buscarme a Atocha". Y se quedó tan pancha. Como ella dice: allá películas. Muy zen es mi abuela, muy zen...

Así que mi abuela y mi abuelo siguieron saliendo juntos y se casaron. Mi abuelo era albañil. Vivían en una habitación del Madrid antiguo que les alquilaba la señora Pepa, así que compartían el piso con tres familias más. Después nacieron mi tía y mi madre, y seguían compartiendo piso con las tres mismas familias.

Cuando la portera del edificio en que vivían se jubiló, mi abuela se quedo con la portería. El sueldo era mísero, pero gozarían de algo más de intimidad y un dormitorio para cada una de sus hijas, aunque no tenían ni ducha ni cocina. Como mi abuelo era albañil, y la portería era un sótano con patio, construyó una cocina como pudo en ese espacio vacío, con paredes de ladrillo y techo de uralita. Cuando era pequeño, cada x tiempo, mi abuela mandaba a mi hermana que se subiera por una escalera al techo de uralita y fuera recogiendo la ropa que se le había caido a los vecino al tender. Cuando mi hermana fue lo suficientemente mayor, allí estaba yo, como un soldado ansioso por entrar en combate, con bastantes kilos menos para ser soportado por el techo. Me tocaba. Era mi turno. Me sentía el rey del mundo subido en mi techo de uralita. Me sentía un pirata saqueando aquel techo lleno de bragas de vieja, fajas, calcetines y pinzas. Era mi tesoro y mi contribución a la casa, mi segundo trabajo remunerado (mi abuela me daba 25 pesetas). Mi primer trabajo remunerado era ir cargado como un mulo a vender papel. Mi abuela me ponía un fardo de periódicos atados por una cuerda rasposa en cada mano, y me hacía recorrer la calle San Isido y la calle de La Redondilla hasta llegar al almacén de papel. No era mucho, pero a mí se me hacía un trayecto larguísimo. Allí había un hombre gordo que me decía "qué pasa machote? qué fuerte estás!!!" y me cogía los pesados fardos de papel que en sus manos parecían plumas. Luego seguía "muy bien, muy bien, 10 kilos de papel, a dos pesetas el kilo, ¿cuánto es, machote?" yo hacía la cuenta de a poquito, en voz baja y contando con los dedos. Luego me salía una voz atiplada que decía "veinte pesetas, señor". Aquel gordo cabrón se reía y le decía a mi abuela "qué pillo ha salido el zagal", y me daba veinte pesetas. Yo volvía a casa con la sensación de que mi dolor de brazos valía mucho más que cuatro duros, pero a los 30 años, cuando vuelvo a casa por las noches, cansado de trabajar, sin energía, agotado, tengo la sensación de que una carrera y dos másters, más la dedicación que les presto a mis pacientes, valen más de mil euros. Supongo que las cosas no han cambiado tanto.

Como decía, los hermanos de mi abuela prosperaron, pero ella no lo hizo. Nunca ha tenido un piso en propiedad, ni aquí en Madrid, ni en el pueblo. Cuando mis bisabuelos murieron (yo conocí a los dos, y bastante), los hombres de la familia, que ya tenían casa en el pueblo, decidieron que lo mejor era venderla por 800.000 pesetas y 100.000 para cada uno. Mi abuela y su hermana, la que vive también en Madrid, les dijeron que por qué no las dejaban disfrutar a ellas de la casa, dado que ellos ya habían conseguido tener su casa propia allá en el pueblo, pero claro, "esto es cosa de hombres" y como mi abuelo ya no estaba en este mundo para litigar, el marido de la otra hermana estaba con demencia, y la otra estaba en Brasil, vendieron la casa, les dieron 100.000 pesetas, y punto y final.

Mi abuela se marea yendo en coche y nunca ha querido, en muchos años, volver al pueblo. Se jubiló y se fue a Fuenlabrada a un piso de alquiler al lado de mi tía. Después, esta última decidió montarse una residencia de ancianos en Lominchar (Toledo). Compró tres chalets, los unió, y montó su residencia. Mi abuela se fue allí, pero no a morir, sino a trabajar de cocinera. Supongo que mi tía no gestionó bien la residencia y se fue a pique. Se alquiló un piso en un pueblo cercano llamado Cedillo del Condado, y mi abuela, que siempre ha sido muy independiente, hizo lo propio en el mismo pueblo. Mi tío, el marido de mi tía, se acaba de prejubilar. Cuando liquidaron todo el tema de la residencia, les sobró un poquillo (por lo menos mi tía supo abandonar el barco antes de hundirse del todo con él) y se compraron un apartamento en Torrevieja con la intención de irse allí toda vez que mi tío de jubilara. Así que, desde el uno de octubre, mi tía vive en Torrevieja, mi prima mayor vive relativamente cerca de mi abuela, mi primo pequeño vive en Vallecas con su novia, y mi abuela vive sola en Cedillo del condado, con 85 años, diabetes y un tumorcillo en el cerebro, pero ella, que sabe todo lo que le ocurre, hace gala de su filosofía zen y siempre dice "a mí dejarme en paz. Yo me quedo aquí, y si un día me pasa algo, que me pase y se acabó todo. Total, probablemente no me vaya a enterar". Como para mitigar su posible angustia (que no parece haberla; ya he dicho que es zen, realmente zen. Seguramente la única persona zen que conozco en occidente), a veces le digo que como ha sido buena irá al cielo. Me mira, sonríe cínicamente, y dice "¿al cielo? al cielo y a la ciela. Anda que...siendo tan listo como eres, que eres un señorito con carrera, no sé cómo puedes creer en esas tontunas". Y ahí se queda tan pancha, sabedora de que un día de estos se irá, y no habrá nada más.

Como decía al principio, el otro día fui a Toledo a ver a mi abuela, y al final me he ido por lo cerros de Úbeda (estoy muy geográfico hoy). Estábamos mi hermana y yo hablando con mi madre y salió el tema de las asistentas domésticas. Casi todos los amigos de mi hermana y los míos tienen asistenta. Mi hermana y yo no. Mi madre miraba incrédula y farfullaba no sé qué de los jóvenes y los comodones que somos. Mi hermana y yo contraargumentábamos que nuestro ritmo de vida es elevado, que trabajamos mucho y que lo último que nos apetece es emplear los fines de semana en hacer las labores domésticas. Mi madre volvía a la carga y decía que somos muy delicaditos.

El caso es que llevo todo el fin de semana retrasando lo inevitable: limpiar parte de la casa. Hoy es el día de la Hispanidad. Me he levantado, he visto todo lo que hay que hacer, y he pensado que era de vital importancia actualizar el blog. Ahora, cuando ponga el punto y final, será de vital importancia salir a tomarme un café con lamari. Esta tarde, será de vital importancia ir al cine con una pareja de amigos. Sin embargo sé, que a lo largo del día de hoy, tengo que limpiar un cuarto de baño, el despacho y las ventanas como mínimo.

Me gustaría ser más zen, tan zen como mi abuela. Me gustaría mirar la mierda que tengo que quitar hoy y decir como ella dice "allá películas". Sin embargo, a día de hoy, mi filosofía zen no está muy desarrollada. Quizás con el tiempo...

lunes, 21 de septiembre de 2009

Maldita analítica.

Hace un año y pico acudí a mi médico de cabecera. Ironías de la vida, estaba de baja, aunque esto deja de ser irónico cuando tu médico, cada dos por tres, tiene que ausentarse por vaya usted a saber qué.

El caso es que allí había una chica joven haciendo la suplencia y te auscultaba que parecía se le fuera a ir la vida en ello. No recuerdo bien porqué motivo fuí, pero el caso es que me acabó prescribiendo una analítica.

A las 8:00 a.m. estaba allí. En ayunas, claro, pero con los dientes bien lavaditos porque soy de los que opina que los profesionales de la salud se merecen el mismo respeto que ellos muestran por nosotros. No me refiero a grandes cosas, sino simplemente al hecho de ir aseado. No sé si alguien conoce algún médico, pero en ocasiones se las tienen que ver con más de uno y más de dos, que mejor no contar en qué condiciones acuden a la consulta. A mí también me pasa, que me pongo mi corbata, mi camisita, mis zapatitos, etc. y me aparecen en chándal. Por lo menos yo no les tengo que pedir que se desnuden ni nada de eso.

El caso es que a la semana tuve que ir a recoger los resultados. Ya estaba mi médico titular, alias el Quevedo. Mi padre es el que le puso el mote, porque el médico va con bigotino y mosca más gafas de pasta; además se ha quedado en la transición, y siempre va con vaqueros y camiseta, y a pesar de peinar canas, luce con orgullo un pendiente en la oreja izquierda. Pero el tío es muy majete, profesional, y va limpio, que al fin y al cabo es lo importante.

Total, que buscó en su carpetilla la analítica, la encontró, la sacó, la leyó en voz baja, y preguntó: ¿por qué te ha mandado que te miren las hormonas tiroideas? y la única contestación que obtuvo por mi parte fue un "yo qué sé" con encogimiento de hombros.

El caso es que la TSH estaba un poco alta. Si la TSH está alta, parece que tienes todas las papeletas para desarrollar un hipotiroidismo. Así que me quedé blanco, por lo que Quevedo me dijo que me tranquilizara, que era un hipotiroidismo que no hace clínica todavía, y que lo único que había que hacer era controlarlo una vez al año. De todos modos me palpó el cuello y no encontró ningún nódulo o lo que quiera Dios que estuviese buscando, lo que ayudó a que mi neurósis no se disparará como se disparó, amén de explicarme que en ocasiones se dan anomalías clínicas por diferentes estados anímicos, con lo que pudiera que al año, los niveles de TSH estuvieran en su punto de normalidad.

Al año -que es lo mismo que decir hace 15 días- me repetí la analítica. Quevedo esta vez no buscó en la carpetilla, sino que miró en el ordenador (el INSALUD está que lo peta y de un ecológico acojonante), donde se encontraban los resultados. La TSH no se había movido de los niveles del año anterior, así que me dijo que controlara la alimentación por el colesterol e hiciera ejercicio(lo tengo alto por genética) y que me repitiera las pruebas dentro de seis meses.

Yo retomé el tema de la tiroides y le pedí que me explicara bien eso del hipotiroidismo subclínico. Supongo yo, que después de ver la galería de personajes-pacientes con el que el bueno de Quevedo se las tiene que ver a diario, consideró que por mi hablar y mi razonar, estaría dispuesto a entender una explicación médica. La entendí, sin duda. Laexplicación finalizaba así: "...entonces con el tiempo, y por tiempo quiero decir que pueden ser años, desarrollarás, casi con total probabilidad, hipotiroidismo".

Otra vez me quedé blanco y repuse "o sea, que me voy a poner fanegas" (a tomar por culo todos mis años de cultivo de intelecto). Quevedo entendió perfectamente lo que quise decir, lo que me dió pie a deducir, aún sin realizar pesquisa alguna, que le gusta muchachada nuí, pues solo quien ve este programa sabe que fanegas es igual a gordo, e intentó tranquilizarme: "Mira, Rub, con el hipotiroidismo, como mucho, se cogen entre 4 y 5 Kg. Lo que ocurre es que hay mucha gente, en especial mujeres, que con el rollo del hipotiroidismo se ponen pilfas a comer y luego dicen ay, es que soy hipotiroidea y aunque no como engordo, pero vamos, que no te vas a poner como una ballena a menos que te de por comer como un desalmado".

Yo no sé si Quevedo me mintió o no. En el momento me tranquilizó, aunque yo, obsesivo por naturaleza, no hago más que visionarme fanegas perdido y la tableta de chocolate desapareciendo de mi abdomen como un barco en el horizonte (y yo no sé porqué he dicho esto último si hace diez años que no tengo tableta, ni de chocolate, ni de ná).

lunes, 31 de agosto de 2009

culturetas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Exijo desde ¡ya! menos "gafapastismo" y más "manolismo"... Ale, así, para empezar.

Vamos a ver, la cuestión es la siguiente: Ya tengo treinta castañas y a punto de que me caiga una más (y como este post se lo dedico a los manolos como yo: 30 castañas + 1 castaña = 31 castañas. De sobra sabemos que los "gafafastas" han sabido sumarlo al instante. Qué listos que son!!!), por lo que ya se me ha pasado el juego de joven poeta en duelo y eso tiene una serie de repercusiones.

Cuando jugaba a ese juego es cuando estaba en la facultad. Allí, en la facul, máxime en la de psicología, si querías estar en la movida, tenías que jugar este juego. Lo cierto es que como cuando estudias, lo que menos haces es estudiar, sino que estás todo el día tocandote el mondongo, fumándote tus porritos, y espanzurrado por el cesped del campus, pues el ser un poeta en duelo no te supone un problema, más bien al contrario, te hace trabajar un poco las neuronas. Claro, esto es de cajón, porque al no hacer nada, al no realizar ningún tipo de esfuerzo cognitivo (con la salvedad de febrero, junio y septiembre), por algún lado tienes que activarte, así que si te lees un libro - porro mediante- le sacarás un contenido bárbaro a un subtexto que sólo tú has visto bajo los efectos de los estupefacientes, pero que al comentárselo a otro que posiblemente también este bajo esos mismos efectos, te asentirá y podréis echar la tarde divagando sobre si eso es lo que quiere decir el libro o no. Quizás el libro verse sobre la mitología chumeca de horizontes frichisianos o, quizás, quiera hablarnos del holocausto nazi en clave de sol mayor sostenido "porque si te fijas bien, en la página 282 hay sólo cinco renglones, es decir, que el autor ha querido dibujar un pentagrama con las letras. Jooooooooooooooooodeeeeeeeeeeeeer, realmente acojonante".

Luego estaban las películas. Por supuesto, lo primero que tienes que hacer es ir a verlas en VOS ( a ver, manolos, esto significa versión original subtitulada. Ya me he sacrificado yo por vosotros). He de confesar que me costó bastante ir a ver películas en las que tuviera que estar leyendo a la vez que intentaba ver la película, pero fuí, lo conseguí, y..., lo confieso, me gustó. A partir de ese momento tuve que empezar a decir las polleces de rigor "hombre, donde va a parar, una peli en VSO es mucho mejor que una doblada. Ahí es donde realmente se ve actuar a los actores. Además, las películas dobladas siempre están mal traducidas". Durante una época sólo quería ver películas de las denominadas "de autor", que digo yo que todas las películas tendrán autor, no?

El caso es ese, que me tiré unos cuantos años presa de una maldición gafapástica en la que sólo quería ver películas "intimistas" "con un magnífico retrato psicológico de los personajes, cuyas vidas se ven salpicadas por la tragedia de la cotidianidad" "que sin duda pasarán a la historia del cine por su guión básico y minimalista, que remonta el vuelo más allá de la sala de proyección para situar a los espectadores en una atmósfera kafkiana llena de matices alegóricos que, sin lugar a dudas, no dejará indiferente a nadie (siempre y cuando sea gafapasta, claro)". Y llegados a este punto de gilipollez supina, habré de decir, en honor a la verdad, que muchas de aquellas películas me gustaban (¿debería decir films?). Sí, sí, me gustaban. De hecho, y siendo plenamente sincero, a día de hoy me siguen gustando. Me considero fan de Kusturica, por ejemplo. Recuerdo películas que me han conmovido como "El regreso" que es de un ruso que ahora mismo no recuerdo, o "ararat" de Atom Egoyan. Así mismo, también me gusta won kar way, y por supuestísimo, y ya que nos hemos desplazado a lo oriental, soy un fan irredento de takhesi kitano.

Ahora bien, como decía al principio, ya voy a cumplir 31 castañas. Esto lo podemos traducir en que ya no estamos en nuestra época de estudiante, sino que estamos en época de darlo todo dentro del mercado laboral, de demostrar cuanto valemos para poder estar bien posicionados dentro de diez años (ahora es cuando viene el gafapasta budista y sonríe quedamente diciendo: "tienes que vivir el presente, tronco". Pero vamos, que como de un tiempo a esta parte me ha dado por mearme en esculturas y piscinas, pues me mearía encima de este tipo. Es una larga historia que a lo mejor posteo algún día). Seguimos. Como estamos en el mercado laboral, dándolo todo -dicho sea de paso, los que tenemos la suerte de estar en el mercado laboral-, esto, a su vez, lo podemos traducir en que el fin de semana estamos cansados y nos apetece descansar.

Y aqui, señoras y señores, es donde comienza mi drama, porque cuando se me ocurre ir al video club a coger una película, empieza mi particular odisea.

YO LO QUE QUIERO ES ENTRETENERME, DIVERTIRME Y NO PENSAR!!! y cada vez que voy al video club lo primero que me pasa es que empiezo a estresarme. Esto es normal en un tipo que como yo, si estoy un sábado en casa sin hacer nada, puede ver con gusto la película de turno que echen en cine de barrio. Es más, es que me río. Me río mucho con muchas de ellas, y lamari pasa y me mira de soslayo apiadándose de mi pobre cerebrito. Pero me da igual. A lo mejor también me meo en ella un día de estos (Es una larga historia que a lo mejor posteo algún día). Esto es normal en un tipo que como yo, de pequeño era fan de las películas de Pajares y Esteso, y detestaba, y sigo haciéndolo, las sagas de star wars o Indiana Jones (sí, ya sé que es extraño, pero yo no hacía nada para que no me gustaran. No me gustaban y punto).

Entonces, si te haces socio de un video club que se llama ficciones, en el que según entras hay estanterías llenas de películas de directores cuyos nombres tienen 3 vocales y 18 consonantes, y en cuya sección de novedades europeas y mundiales hay películas con títulos tan "sugerentes" como: El color de las cerezas, los limoneros, los perales de hassan hibraim, las tortugas de leopold, el sabor de chien chien, los dioses no rezan, etc. no es de extrañar que el que aquí escribe se empiece a cortocicuitear y no sepa qué elegir. ¿Dónde están esos clásicos como super detective en Hollywood? ¿Y James Bond? ¿La saga Bourne? ¿Karate Kid? Joooooooder, es que os juro que no me apetece nunca cogerme ninguna más allá de las que ya he visto; véase snatch o cuatro bodas y un funeral.

La cuestión es que si me quiero relajar, ese no es el video club adecuado, porque siempre te verás obligado a coger una película que te haga pensar. No sé, es extraño, son películas que según van a vanzando, te van obligando como a formarte una opinión sobre ellas y, al terminar, debes como decírsela al que está a tu lado. Es raro, raro, raro, casi tanto como una peli de David Lynch. Al final me dan ganas de sacar el dvd y mearme en él antes de meterlo en su carátula que, cómo no, lleva una foto de Woody Allen, aunque este sí que me gusta y no creo que diste tanto de las pelis de Pajares y Esteso. Y esto último lo digo completamente en serio. Lo de mearme en el dvd... es una larga historia que a lo mejor posteo algún día.

Entonces... ¿qué hago?¿me cambio de video club? Mi amiga A., me decía que su video club hay una sección de clásicos que tiene super detective en Hollywood y El príncipe de Zamunda (peliculones donde los haya. En serio!!!), pero mi amiga A., a la que quiero mucho y echo de menos en exceso, vive en Tenerife. ¿Me voy a vivir a Tenerife?.

En fin, que ayer fuimos al video club de los cojones y nos vinimos a casa con una película llamada La clase. Es un batiburrillo francés archiortopédico filosofal sobre la educación y las diferencias culturales en la que, sin duda, hay que mearse. Esa es mi opinión.

Y como estoy hasta las pelotas de tanta peli gafapástica, me voy a mear y luego me voy al cine a ver Bruno, porque quiero no pensar y porque estoy hasta las pelotas de decir: ya esperaré a que salga en vídeo, y luego, parece ser, que a mi video club, que debe estar en una suerte de triángulo de las bermudas fílmico, no llegan las pelis comerciales, no vaya a ser que pierdan a su selecta clientela gafapástica.

Tres hurras por Pajares y Esteso. Hip hip...

miércoles, 26 de agosto de 2009

Desde Beirut con amor...

Este año las bodas se han comido nuestro presupuesto vacacional. Sin embargo me niego, a pesar de ser apodado madrilator por mis amigos, a quedarme en Madrid. Por esa razón, lamari y yo, en vista de que no tenemos recursos económicos, hemos decidido tirar de recursos personales: la imaginación.

Estamos sentados el uno al lado del otro. Ella trabaja en su Mac y yo en mi PC. El suyo es más bonito. El mío es más fácil de manejar. El suyo es sobremesa. El mío es portátil, así que me lo puedo llevar donde quiera.

Nuestra imaginación también es portátil, así que lamari y yo hemos decidido llevarla allí dónde nuestro contexto nos lo pone más fácil: Beirut.

Muy bien, aquí estamos, en Beirut. Podemos oír los ruidos sin dificultad desde nuestro balcón. Hay gritos, sirenas, peleas, máquinas que martillean el suelo, bien en pos de la reconstrucción, bien en pos de la creación de una trinchera o un refugio antimisíles. La atmósfera está cargada de partículas en suspensión que flotan venidas desde el suelo arenoso. También está vestida de un canícula infernal que abrasa los bronquios al respirar. AAAAAAAAAyyyyyyyy, qué bonita es Beirut (?).

Lamari y yo bajamos a la calle a veces, en busca de algún local que permanezca abierto y nos den café. Es difícil encontrar en Beirut un local abierto. Nosotros sabemos que es por las vacaciones, pero nos gusta imaginar que los bombardeos han arrasado los bares que conocíamos. Ahora buscamos otros locales diferentes y entramos, están llenos de guiris, y nos gusta pensar que es la prensa extranjera que, como nosotros, tiene que buscar los únicos bares abiertos. El resto de bares están cerrados o de obras (los bombardeos los habrán machacado y sus dueños tienen que reconstruirlos).

En ocasiones cogemos el coche para ir a por provisiones. La vida en una ciudad en guerra es dura. De eso te das cuenta cuando utilizas un medio de transporte para moverte, porque es entonces cuando recorres las calles llenas de grietas y barricadas. Los obreros se afanan en la pronta recuperación o sanación de las heridas que ha sufrido el asfalto, aún sabiendo que, casi con total probabilidad, dentro de un año, el tramo de ciudad que están reconstruyendo, estará otra vez rasgado de arriba abajo. Como decía moverte es extraño: Hay calles cortadas, prohibidas que antes no lo eran, barricadas rojas y blancas que te impelen a desplazarte hacia un carril en una calle que antes tenía tres. Los coches se atoran, pitan, hay frenazos y acelerones. Todo el mundo conduce un poco por instinto, sin mirar los retrovisores. Se establece un acuerdo tácito en el que todo el mundo mira qué es lo que hace el de delante tuyo, mientras que le pides a Alá (estamos en Beirut) que el que está detrás de ti haga lo mismo contigo.

Si sales a pasear por la noche, cuando la frenética actividad de reconstrucción ha cesado, cuando ya no se oyen los martillos neumáticos, las radiales, las excavadoras, la actividad tampoco resulta del todo agradable. Toda la prensa extranjera anda borracha por las calles llenas de zanjas. El otro día, uno de estos periodistas extranjeros y mamao, cayó en una de ellas situada en la puerta del sol de Beirut. El hecho desató una carcajada generalizada del resto de periodistas que pasábamos por allí. El periodista en cuestión no se lo tomó a mal y también sonrió.

Las partículas en suspensión que se elevan durante el día e impregnan el hotel en el que habitamos lamari y yo, descienden durante la noche. No se puede vestir de negro en Beirut. Por el día porque morirías asfixiado. Por la noche porque vuelves blanco a casa.

Lamari y yo tratamos de buscar un lugar seguro y entero en este Beirut veraniego, pero se nos torna en misión imposible. Vayamos donde vayamos, siempre hay obreros que reconstruyen lo que otros han destruido antes. El alcalde de Beirut manda mensajes tranquilizadores diciendo que va a quedar muy bonita. Se ha empeñado en que las olimpiadas del 2016 se van a celebrar aquí, así que dice que no hay mal que por bien no venga. Yo recomendaría que nadie venga aquí porque bien no se está, sino que se está mal.

Beirut, al menos en verano, es una ciudad incómoda y hostil. Está toda cercenada y abierta en canal. El calor es demencial y la falta de agua dispara los precios de todo. Pasear es una tarea estúpida, pues sólo puedes contraer una insolación o provocarte un esguince. Si decides moverte en coche, puedes acabar con la suspensión rota, un golpe o un rayón en cualquiera de las puertas provocado por una valla o una señal de las que conforman las barricadas, y encontrar sitio es una tarea harto complicada, amén de cara (2,80 cada dos horas en el mejor de los casos).

Tengo la suerte de que un primo mío vive en las afueras de Beirut, y la seman pasada fuimos a visitarlo. No tener ruidos, no tener un calor asfixiante, no tener partículas en suspensión, y tener una piscina, nos pareció el paraíso. Quizás volvamos allí a finales de esta semana.

El año que viene, esperamos que la redacción nos mande a cubrir otra ciudad distinta. Nos conformamos con algo más amable y menos hostil. Una ciudad menos puta y en mejores condiciones físicas. Una ciudad que no esté en la UCI con miles de cirujanos abriendo y suturando en diferentes partes de su anatomía. Hasta entonces, lamari y yo seguiremos aquí, cubriendo las noticias que la redacción nos mande.

Rub para CNN-Blogosphere.

lunes, 10 de agosto de 2009

MINHA TERRA GALEGA

En el noroeste de la península ibérica se encuentra una región llamada Galicia. Esta región es privilegiada en sus paisajes, en su comida, en sus gentes. Es, sencillamente, una región bonita.

Cuando era niño iba de campamento a Jaén (nada que ver con Galicia, aunque guarde miles de buenos recuerdos afectivos de esta otra región), y allí, cantábamos una canción cuyo estribillo era:

Minha terra galega,
a una isla del Caribe,
donde el cielo siempre es gris.

Minha terra galega,
a una isla del Caribe,
donde Dios se echó a dormir.

Y claro, si Dios se echó a dormir allí, si de todo el mundo que él creó, eligió justamente Galicia para descansar, entonces es que Galicia tenía que ser muy bonita -pensaba yo-. El caso es que yo ya había estado en Galicia, pero siendo muy pequeño, por lo que mis recuerdos eran pocos y deslabazados. Recuerdo que me metí en el seat 127 de mis padres como a las 7:00 de la mañana y que llegamos a Galicia de noche. Recuerdo que en las islas Cies mi hermana se hizo una amiguita y mi padre tuvo que estar hablando con el padre de la otra chica durante un buen rato con el agua por las rodillas y al salir tenía los dedos de los pies morados de lo fría que estaba el agua. Recuerdo que en Coruña mi hermana se cayó de un columpio y se quedó inconsciente. Recuerdo que comí raya en un restaurante y me gustó. Y recuerdo que me parecía muy extraño que un pez diera descargas eléctricas y que la que nos servía, según mi padre, era la mujer de Fraga y yo no sabía quién era ese tal Fraga. No recordaba nada más, pero si Dios se echó a dormir allí, Galicia tenía que merecer la pena.

Hace 3 años volví a Galicia para celebrar un cumpleaños de la mejor amiga de Lamari. Fué entonces cuando comprendí porqué al séptimo día Dios se tumbó allí. Desde entonces, por circunstancias diversas, hemos estado yendo todos los veranos. Siempre vamos a Coruña, pero es que además, los padres de la madre de mi ahijada, se compraron un piso en Lugo (en San Ciprián), así que el año pasado también estuvimos allí, y claro, pues igual de bonito. Supongo que de todas las catedrales que le han dedicado a Dios, la que más le ha debido de gustar es la que le ha construido la naturaleza en la playa de las catedrales, aunque esté llena de autocares del imserso y viejecillos que saltan como cabras montesas por entre las rocas para no sé muy bien qué, la verdad. Pero como Dios no es tonto y le gusta mucho esa catedral, la tapa casi todo el rato con el mar para poder disfrutarla en soledad, o tal vez junto a Neptuno, supongo.

Un día cualquiera te haces blogger. Te comenta gente de aquí y de allá. Gente que aparece de la nada y desaparece un buen día. Y esa es la dinámica general de la blogosfera: tienes y no tienes clientes, y eres y dejas de ser cliente de otros blogs.

En mi blog, permanecían fieles 3 bloggers, a saber: Ely, María, y Pinkocha. Lo extraño es que las 3 eran gallegas. Lo extraño es que las 3 eran coruñesas. Lo extraño es que maría y Pinkocha viven al lado y Ely a no mucha distancia. Lo extraño es que estoy empezando a pensar que quizás sean unos angelitos que Dios dejó en Galicia para que nadie le quite el sitio cuando quiera echarse a dormir, o quizás, su misión, sea cuidar de que la belleza de la región favorita del jefe supremo no se vea violada. Quizás. No sé. El caso es que es extraño.


Tanta era la coincidencia, que parecía como si Dios quisiese que nos conociéramos, y el año pasado casi lo hacemos. Supongo que el diablo nos susurró que iba a ser muy embarazoso, por lo que desisitimos presas de un ataque de vergüenza, y regresamos a Madrid con la extraña sensación de que somos un poquito gilipichis (gili de tontos y pichis de madrileños).

Nos juramos que de este año no pasaba. Teníamos que ir a la boda más bonita del mundo, por lo que antes del gran evento, decidimos marcarnos uno no menos importante: conocer a los 3 ángeles gallegos (nada que ver con los de Charlie. Mucho mejor).

Durante la semana antes, lamari y yo teníamos la risa floja de los nervios. También el miedo a ponernos malos y no poder asistir a algo que deseas intensamente (claro, no todos los días puedes conocer a 3 ángeles en misión especial). También, por qué no confesarlo ya que hablamos de Dios, el miedo a romper la magia de la comunicación cibernética.

El gran día llegó. El lugar de la cita era el restaurante que Pinkocha regenta en medio de Coruña. Entramos un poco nerviosos y trastabillados "pasa tú primero""no, no, tú""no, tú""no, por favor, las mujeres siempre primero" y lamari entró. Sólo estaba Pinkocha, que nos reconoció nada más entrar "claro -pensé- como es un ángel de Dios, sabe que somos nosotros. O a lo mejor ya me ha visto la coronilla. No, no, seguro que nos ha reconocido porque es un ángel". Nos presentamos y comentamos la rareza o extrañeza de la situación, pero Pinkocha nos tranquilizó diciendo que la primera vez que quedaron ella, María y Ely, también fue raro. Yo pensaba que lo raro era que si Dios las había enviado en misión especial para preservar Galicia de todo mal, no las hubiese presentado en el cielo antes de mandarlas al noroeste de España. Pero me tranquilicé pensando en aquella frase que tantan veces me habían repetido durante mi infancia: los designios del Señor son insondables.

Poco tiempo después entraron Ely y María. No es que los Ángeles sean elegantes por naturaleza, que también, es que venían de boda (tal vez de bendecir en secreto el matrimonio de Noa). Nos presentamos, nos dimos besos, y hablamos como si nos conociéramos desde hace tiempo. Qué extraño -continuaba pensando-, tengo esta sensación de conocernos porque realmente los blogs te pueden hacer conocer a alguien o es porque son ángeles y lo hacen todo fácil? Y por qué tienen pareja los ángeles si dicen que no tienen sexo? El caso es que sus parejas también son muy majos...¿serán ángeles también?

Nos sentamos a la mesa. Hablamos de manera distendida y amable. Graciosa. Cotilleamos. Marujeamos "que fue de este blogger, y de este otro, y de aquel...". Luego ya hablamos de temas más personales. Mientras tanto, a la mesa llegaban manjares varios. Probamos la famosa lasaña de espinacas de Pinkocha, pero el marido de Ely pidió solomillo y claro, no tuve otra que comerme la lasaña y después me pedí un solomillo también. ¿qué vas a hacer si Pinkocha cocina como los ángeles?

Luego, tras esperar a que Pink saliera de entre fogones, nos fuimos de copas. Acabamos en el casco antiguo, con sus cuestas y adoquines, y su fiesta medieval. Todo el mundo en Coruña se conoce, y cada dos pasos, bien Ely, bien María, bien Pink, se paraban a hablar con alguien "A lo mejor es que son sus ángeles de la guarda" -pensaba de nuevo para mí-.

Al final acabamos tomando mojitos y caipirinhas en una terraza que no era ni del bar del que estábamos consumiendo (?). Galicia es así, supongo, porque eso lo haces en Madrid y el camarero, PUM, te puede abrir la cabeza sin mediar palabra.

Ese fue el momento real, el mágico, en el que ya empezamos a hablar sobre nuestras vidas y contar anécdotas personales. Lamari y yo no teníamos pensado quedarnos más allá de las 12 o la una, porque al día siguiente teníamos que ir al aeropuerto a buscar a una persona a las nueve de la mañana, pero nos quedamos hasta las 4:30. Así de embaucadores son los ángeles...

Pinkocha es alta y guapa. Discreta y excelente cocinera. Conciliadora y suave de formas. Camina de una forma peculiar, como si pensara que no es justo ser más guapa que el resto de la humanidad. Cuando se sienta parece relajarse, y entonces todo con ella empieza a fluir. Se suelta y te regala su tono de voz y sus sonrisas. Es entonces cuando baja al mundo de los mortales y descubres la sencillez del que, perfectamente, no querría ser sencillo.

María es fácil de primeras. Es como una locomotora o una ametralladora. Supongo que Dios le encomendó la misión de hablar a discreción, pero haciéndole entretenida la charla a sus interlocutores. Como yo debo tener una misión parecida, aunque no sé si por mandato divino, ahí estábamos a ver quien hablabla más de los dos; sin olvidar a su novio, que también habla que se las pela y parece que le han puesto chinchetas en el asiento, porque al hablar es como que da saltitos con el culito, pero ojo, que es un tipo excepcional que te da conversación de lo que sea y cuando sea. María es de esas personas que sabes que no te vas a aburrir nunca con ella, que siempre tendrá algo que contarte, interesante o no, pero si es la segunda opción, ella hará que sí que te lo parezca. Es simpática, divertida, y sabes que la podrías llevar a cualquier lado y soltarla sin miedo a que te fuera a joder la vida, pues encandila y embelesa. No sé, es de esas mujeres que te da la impresión de que si se propone algo lo conseguirá.

Ely es como una especie de mezcla entre Pinkocha y María. Es la locuacidad y la discreción a la vez. Está. Sabes que está. Hable o no hable ella impone su presencia. Se sienta recta y aunque no es muy alta es como si estuviera elevada. Ríe y sonríe e inunda el ambiente con un aura extraña. Quizás es que es el ángel más mayor y ha desarrollado más poderes. Su chico, a diferencia del de maría, es más callado. El de María aporta vitalidad y entusiasmo, mientras que el de Ely, aporta serenidad (Con el de Pink, por desgracia y gajes del oficio, no tuve casi trato). Ely no podría tener otro marido, porque son complementarios. María y su chico son muy graciosos, siempre enzarzados en una dialéctica circular. Ely cautiva, pero yo creo que ni ella misma sabe cómo. Supongo que será un poder que no ha aprendido a dominar aún.

Este año no tendré más vacaciones, pues dos bodas fuera de Madrid, se llevan todo tu presupuesto vacacional, pero cuando alguien me pregunte qué he hecho en mis vacaciones, contestaré que ir a la boda más bonita del siglo y conocer a tres ángeles.


jueves, 6 de agosto de 2009

Ventiladores rotos

Su primer ordenador se lo compró una vez comenzado el siglo XXI. Había gente que le decía que aquello era una insensatez, que debería habérselo comprado muchísimo antes, pero él se sentía orgulloso de haber sobrevivido sin computadora durante tanto tiempo, aunque realmente había tenido que hacer virguerías para apañárselas durante la carrera de tal modo que nunca le tocara escribir a ordenador. Esto, sin duda, le hacía tener que esforzarse en buscar mucha más información que el resto del grupo para buscar el groso teórico del trabajo, lo que le parecía un acierto, pues así aprendía más (y el que no se engaña es porque no quiere).

Llegó un momento en el que la situación ya era insostenible. Se fue a los grandes almacenes de su ciudad y se encomendó a una amable y diligente vendedora del departamento informático. Más o menos le dijo "tengo que comprarme un ordenador. No tengo ni idea de informática ni me gusta. Puedes engañarme si quieres, aunque preferiría que no". Una hora y media más tarde, salió de allí con un portátil, una impresora, y un seguro de dos años contra todo tipo de incidentes "es muy normal, por ejemplo, estar trabajando con una coca-cola o un café, y que se te caiga sobre el teclado. En ese caso, el seguro te cubriría la reparación" -le dijeron-, y él pudo imaginarse perfectamente esa escena, por lo que no dudó en hacérselo. Salió del establecimiento sin la sensación de haber sido engañado.

Llegó a casa y dejó el ordenador y la impresora, empaquetados, en el suelo del salón. Los días pasaron y él no movió un dedo por abrirlos. Finalmente, un día llegó su hermana, impaciente por naturaleza, y fue ella la que abrió el ordenador y lo encendió. Él miraba con indiferencia y una mueca de hastío, pues sabía, que tarde o temprano, debería enfrentarse a esa especie de enemigo invencible.

Un día llamó a un amigo que sabía informática. El amigo miró el ordenador y concluyó: esto es un pepino. El ordenador, por lo visto, tenía muchos gigas de ram (?), pero eso era algo que a él le traía sin cuidado.

Poco a poco tuvo que ir tomando cartas en el asunto. Al principio jugaba al solitario. Se compró un video juego de ciclismo que nunca supo manejar y le aburría "maldita máquina" -se decía-. Por primera vez durante la carrera, hizo su parte del trabajo a ordenador y lo grabó en aquellos cuadrados negros llamado disketes; Realmente aprendió lo mismo que las otras veces, lo que desmontó su excusa del pasado. Cuando no tenía tiempo, "contrataba" a una amiga de su hermana para que le pasara los trabajos por diez euros y un par de cañas. Con el tiempo contrató internet, y su madre le decía que estaba enganchadoa esa cosa diabólica, pero él se sentía impotente por no poder explicarle a su madre que lo único que trataba era de entender cómo funcionaba la red, y que navegar una hora al día no era estar enganchado y que además le era útil para busca información. De paso, trataba de explicarle a su madre que en el futuro, todo se haría a través del ordenador, por lo que ella también debería ponerse manos a la obra. "tienes que trastear" -le decía todo el mundo-, y trasteando consiguió abrirse una cuenta de correo. Como no le daba su dirección a nadie, nunca tenía correos, por lo que cuando encontró un apartado en el que le preguntaban si quería recibir información sobre diversos temas, clicó sobre deportes, cine, viajes, y ocio y cultura. Al día siguiente tenía varios mails con publicidad que leyó con atención aunque sabía que no iban a interesarle, pero...¿qué podía hacer?...eran los primeros mails que recibía.

Poco a poco siguió aprendiendo lo que era hacer un "corta-pega", a utilizar diferentes tipos de letras. lo que era un archivo, a crear carpetas, a grabarse música, etc. Otro amigo informático le instaló un día un programa para hacer aquello que tantas veces había oido que hacían los demás: bajarse música. Esto le entusiamó, pero cuando abrió el programa y comenzó a pensar que se bajaría, estuvo un buen rato sin saber qué descargarse. Finalmente se bajó bohemian rapsody de queen, aunque era una canción que tenía en vinilo, casete y cd. luego se descargó one de U2, aunque era una canción que tenía en casete y cd. Finalmente se descargó la discografía de queen entera aunque la tenía en casete. Cerró el ordenado y pensó que aquello de descargarse música era un rollo. Un día se acordó de que en el pasado se reía mucho con un programa de japoneses que se daban hostias como panes. Humor amarillo. Se descargó varios capítulos que tardaban bastante en bajarse, y cual fue su decepción cuando vió que detrás del nombre de humor amarillo, siempre estaba Nacho Vidal con su pene erecto y una rubia delgada chillando como una perra. Volvió a cerrar el ordenador.

Un día descubrió que el ordenador admitía cedes y preguntó a sus amigos si eso servía para ver películas. Como la conestación fue afirmativa se dirigió al video club y alquiló un apelícula de autor. Había pensado que sería maravilloso y genial meterse en la cama, con una infusión al lado, un cenicero, y su ordenador encima del edredón. Qué idílica e íntima sensación: había que ver una película de autor. Ya se veía al día siguiente fanfarroneando por la facultad "sí, bueno, estoy un poco cansado porque ayer me alquilé tucumán y las porras de san virgilio, y me quedé hasta las tantas en mi cuarto viéndola en mi portátil", pero la realidad fue que a la media hora de película el ordenador se apagó. Comprobó que la batería estuviera enchufada, y lo estaba. Probó a encenderlo de nuevo y reaccionaba, pero a los pocos segundos se volvía a apagar. No sabía qué hacer. Cogió el portátil y notó que la temperatura de este era excesivamente alta. "hostias!!! lo he quemado!!!". Una ola de angustia recorrió su cuerpo y le hizo cosquillas en el escroto. Se tranquilizó pensando que el seguro lo cubriría y que al día siguiente, comentaría que el ordenador se le había roto en mitad de una película extraordinaria y exquisita, íntimista sin llegar a ser lenta, con un gran retrato psicológico de los personajes, aunque en el fondo a él le estaba pareciendo una mierda más grande que la leche, por lo que casi se podría decir que hasta le hizo cierta gracia que el ordenador se apagará en aquel instante.

Al día siguiente encendió el ordenador con la desesperanza habitual del que sabiendo que, aunque pruebe encender mil veces un aparato que está roto, jamás volverá a funcionar. En ese caso no fue así y el ordenador funcionó. Alguien le explicó que los ordenadores llevan ventiladores para no calentarse en exceso, y que si los tapas, máxime con un edredón de plumas, el ordenador se apaga por sí solo para protegerse de no morir quemado. Coño con los bichos, qué inteligencia, aunque nosostros sudamos como método de refrigeración y eso es más inteligente, no?

Con el paso de los años, el ordenador empezó a apagarse solo. El seguro ya había caducado y no se podía hacer cargo de la reparación. Él no sabía que hacer, y aprovechando que en el edificio en que vivía habían entrado dos nuevos vecinos informáticos muy jóvenes y enrollados, se lo subió para que le echaran un vistazo. Tres días después se lo devolvieron sin arreglar y solo dijeron: creemos que tienes un troyano. Si ya sabía yo que estos bichos...los carga el diablo.

Un día, al llegar a casa, su padre, que se había hecho adicto a jugar a las damas por internet a altas horas de la madrugada, le dijo que el ordenador ya no se apagaba. Cuando le preguntó a su padre qué es lo que había hecho, le contestó con un gesto de simplicidad que lo había aspirado. Él se quedó contrariado, pero lo cierto es que el ordenador ya no se apagaba, ni hacía tanto ruido, ni se calentaba hasta quemarte las piernas.

Cada X tiempo el ordenador volvía a apagarse al poco de encenderse. Solo había que aspirarlo y volvía a funcionar. A mí esto de ser ingeniero informático y que después de tres días solo sepas decir que hay un troyano en el ordenador y que una posible solución es cambiarte el sistema operativo de windows por linux, y que luego venga un tipo que a los doce años empezó a trabajar de carnicero y te diga que lo ha arreglado aspirándolo, me da qué pensar. Por ejemplo, me hace caer en la reflexión de que una adicción te hace potenciar tus recursos mucho más que una licenciatura.

Hace poco el ordenador empezó a apagarse de nuevo a los cinco minutos de haberlo encendido. Ya no bastaba con aspirarlo. Hubo que llamar a otro amigo ingeniero telemático. Cuando le fue contado el historial del ordenador, rió con ganas y espetó "tu padre es un puto carck". Encendió el ordenador y la novia del afectado dijo "claro, mira, es que cuando enciendes el ordenador sale esta pantalla azul que pone ASPIRE ACER, y tu padre habrá dicho, pues lo aspiro"; el chico, la novia, y el ingeniero rieron con ganas.

El telemático acompañó al chico a comprarse un disco duro externo para salvar toda la información posible por si acaso. pero como el ordenador ya no permaneciera encendido más de diez minutos, decidió llevárselo al trabajo para desmontarlo y limpiarlo por dentro.

El lunes pasado el ingeniero le devolvió al chico la máquina diabólica. "El parte es el siguiente: ventiladores obstruidos, micrófono jodido por la mierda, y la pasta termoselladora desgastada. Te he salvado absolutamente todo lo que tenías en el disco duro" -dijo- "y ahora me voy que mañana me voy a Tenerife y tengo que hacerme la maleta, que salía a las 15:00 de trabajar y me he quedado con tu bicho hasta las 21:00" -continuó-. El chico se lo agradeció encarecidamente y le preguntó, por curiosidad, cuánto le habría costado arreglar eso en una tienda normal. El ingeniero no quiso precisar, pero dijo que bastante.

Al llegar a casa el ordenador estaba vacío. ahora le tocaría aprender a manejar el disco duro externo y le daba pereza. Enchufó el puerto usb que le daba conexión wifi, pero no tenía interntet. Intentó conectarlo, pero sus recursos eran muy limitados. Quería postear sobre un reciente viaje a galicia, y tenía la costumbre de postear desde su ordenador (el chico, a fuerza de coraje y tesón, había aprendido a lo largo de los años lo suficiente como para tener un blog). Su novia, mucho más paciente y ducha con el tema informático, se ofreció a ayudarle con la conexión a internet, pero él sufría cuando veía alguien trastear en su ordenador sin saber bien qué estaba haciendo. Su novia no consiguió conectarse a internet, por lo que el chico se levantó un 6 de agosto del 2009 a las 07:00 de la mañana, para postear esto desde el ordenador de su novia, un mac al que, mucho me temo, le quedan también dos telediarios.

Ely, María, Pink, no me olvido de vosotras.

martes, 21 de julio de 2009

Manolo

A estas alturas de la película, creo que todos sabemos que lamari es mi pareja. Hace poco ha posteado dos veces sobre "cuerpos". En el último post, hay un comentario de Pinkocha respondiendo a uno de mis comentarios. Cuando he comenzado a contestarla, me he dado cuenta de que mi respuesta iba para largo, y esa es la razón por la que, sin que sirva de precedente, me he decidido a postear de nuevo aunque posteé ayer. Es decir, que este post, sirva de respuesta a Pinkocha.

Por poneros en antecedentes, diré que lamari decía que mi cuerpo era de los 300 espartanos y yo, aunque contento por el símil, he decidido desmitificarlo y he confesado mi calvicie franciscana y mi incipiente barriguilla. Ante tal confesión, Pinkocha ha dicho que ellas (las gallegas), me hacían como el del anuncio de D&G. La comparación me viene bien, la acepto, pero la realidad es que si todo va según lo previsto, este viernes nos vamos a conocer personalmente y me veo en la obligación moral de revelarme tal cual soy, no vaya a ser que al conocernos, las tres galleguiñas rompan a llorar y/o se caigan en redondo al suelo del soponcio. En cualquier caso, si esto ocurriera, lamari me besaría y me diría: "no te preocupes cariño, eres el novio más guapo del mundo". Y es que, no en vano, en el trabajo de lamari mi alias es ese "el novio más guapo del mundo". De hecho, si lamari y yo vemos el anuncio de D&G y yo digo "coño, que tío más guapo", lamari, instantáneamente, diría "buah, tú eres mucho más guapo". Y es que lamari me adora y me narcisiza. Como debe ser.

Mi padre siempre dice que sólo Alain Delon ha sido más guapo que él, y como de tal palo tal astilla, yo reproduzco ese patrón de conducta aunque algo más ajustado a la realidad.

Fuí un adolescente guapete y con buen cuerpo (entrenaba 3-4 horas diarias 6 días a la semana, por lo que mi cuerpo, realmente, estaba bien moldeado), pero dejé el deporte y, aunque vivo de las rentas, lo cierto es que el tiempo no perdona y la tableta de chocolate desaparece, como desaparece el resto del tono muscular. Una de mis señas de identidad era mi pelo: fuerte, rizado, afro. Yo siempre, desde los 14 años, lo he llevado rapado al cero. Cuando estaba en la facultad empecé un día a dejármelo largo, no porque me gustara, sino por el hecho de llevarlo largo sin más. Nunca lo había llevado largo porque me parecía incómodo, llevarlo rapado me gustaba, y sobre todo porque no quería pasar esa etapa en la que eras lo más parecido a los Jackson five. Pero bueno, psicología es una carrera de pintamonas y tontos del ojete en lo que a pintas se refiere, y yo fui un estudiante modelo en este sentido en la carrera, por lo que hice de mi afro una garantía de éxito. Luego mi pelo empezó a dejarse vencer por la fuerza de la gravedad y pude hacerme COLETA!!! Lo pongo así porque realmente era algo que siempre me había apetecido llevar y nunca lo había conseguido. Mi coleta no era una coleta baja de informático freak o de chulangas a lo steven seagal, sino que era un coleta alta hecha a la altura de la coronilla, con lo que era algo parecido a una palmera con sus majestuosas ramas abiertas. Ahora se ven muchos chicos con este tipo de coleta, pero por aquel entonces no era muy normal. No voy a decir que fuera yo el precursor de esta moda, pero la realidad es la realidad y en aquel tiempo yo no veía chicos con ese look. Todo el mundo me decía que parecía el actor secundario Bob ( de los simpson). La primera vez que mis amigos de toda la vida -que siempre me tuvieron por el más fashion con diferencia- me vieron con esta coleta, estaban hasta las cejas de marihuana (y eso que quedé con ellos a las seis de la tarde, pero es lo que tiene el barrio, que en verano te plantas unas chanclas, unas bermudas y una camiseta, y te vas al parque a hincarte unos cuantos "macas"), y uno de ellos me miró con los ojos como platos "rojos" y, con la boca relajada, relajada, relajada, dijo "hostias, pero si pareces un sarumai", y claro, víctimas de los estupefacientes, todos se despelotaron y con sarumai me quedé una temporada. De hecho, mi primera dirección de correo electrónico fue sarumai@mixmail.com. Huelga decir que el tipo quería decir que parecía un samurai.

Tal era la presencia de mi pelo, que toooooooooooooooooooodo el mundo siempre decía TÚ NO TE VAS A QUEDAR CALVO EN LA VIDA!!! Ahora toooooooooooooooooooooooodo el mundo, desde hace unos tres años, dice: PERO BUENO, QUÉ ES ESE CARTÓN QUE ASOMA POR AHÍ? y claro, como casi todo en la vida es un problema de expectativas, la gente me lo recalca, porque les debe hacer mucha gracia ver al que fue león, degradado a leopardín.

Mi padre dice que mi calvicie no pasa de donde está, pero la verdad es que cada vez me asemejo más a Torquemada. Hay otra gente a mi alrededor que insiste en que me tome o me eche algo para, como mínimo, parar o desacelerar lo inevitable, pero como ya he dicho otras veces, cada vez soy más biologicista, y si la naturaleza ha creido oportuno privarme del pelo en la cabeza y dotarme del mismo en tooooooooooooooooooooooooooodo el resto de mi cuerpo, por algo será, aunque mi biologicismo tiene un límite y, si tuviera dinero, ya habría algún centro de estética que se frotaría las manos por hacerme la depilación laser en la espalda. Mientras que ese dinero llega (si llega, porque al ritmo que voy no sé yo), me conformo con repetir aquello de "hombre peludo, en la cama cojonudo" (que duermo muy bien, vaya. Con mucho estilo y grácil figura). Y valga también mi otro mecanismo de defensa, a saber: eso es un remolino muy, muy, muy grande.

Total, que mi sueño era lucir una cabellera gris tipo George Clooney, y ahora no hago más que fijarme en los "calvos sexys", para ver cómo puedo sacarme partido.

Como decía antes, siempre, a excepción de mi etapa sarumai, he ido con la cabeza rapada. Me las prometía yo muy feliz con mi mata de pelo. Desde que mi pelo sucumbe al paso del tiempo, a veces me rapo, a veces me hago un corte de pelo más moderado. Si me decanto por la primera opción, suelo hacerlo en casa, pues así ahorro a pesar del engorro que supone barrer y fregar el lavabo. Si me decanto por la segunda opción suelo ir a Manolo.

Manolo es el peluquero de mi calle. Tiene una peluquería de las de toda la vida, sólo de hombres, con su tradicional cilindro tricolor imitando a la bandera francesa, llamada Manolo. Siempre que pasas por delante de la peluquería Manolo, verás a Manolo cortando el pelo. Manolo nunca está con los brazos caídos. Si entras a cortarte el pelo, Manolo estará trabajando, con uno o dos clientes esperando, y además te dirá "están estos dos caballeros y otros dos después que se han ido a dar una vuelta". Ahí es donde empiezas a contar con los dedos y a multiplicar por diez euros que es lo que vale el corte de pelo, y te dices "Joder con el manolo". De vez en cuando, si no quiero raparme y/o no me apetece recoger todos los pelos del cuarto de baño, me bajo a Manolo, me corto el pelo y me arreglo la barba. Que te arregle la barba un barbero debe ser el equivalente masculino a un tratamiento de belleza en las mujeres. Te reclina el asiento, te pone unos algodones en los ojos, y empieza a recortarte la barba. Luego saca una de esas navajas antiguas que me encantan y empieza a perfilarte la barba con precisión milimétrica. Al final te pregunta si quieres after shave del fuerte o del flojo "del flojo, por favor" -respondo-, y siempre hay algún parroquiano mayor que se ríe y te dice "pero no seas mariquita, chaval" y yo, a pesar de que me ha llamado mariquita, me veo reconfortado porque a pesar de mi calvicie apostilló lo de chaval.

El primer día que fuí a Manolo hice gala de todas mis habilidades sociales y empecé a compadrear con él. En un momento dado le dije "esta calva, tiene mala solución, no?" y Manolo que es calvo, dijo "buah, eso no es nada hombre". Salí de Manolo con el pelo cortadito pero no rapado y la barba perfectamente alineada, amén de 18€ menos en el bolsillo (10 por el pelo y 8 por la barba).
Lamari me vio y lo primero que me dijo es que parecía José Manuel Parada (?). Que te diga esto tu novia no es muy agradable, aunque lo peor estaba por llegar. Esa misma noche, lamari y yo estábamos acurrucaditos en el sofá de casa. Yo me amodorraba en sus pechos y ella me acariciaba el pelo con instinto maternal.

- ¿qué es esto? -dijo lamari-
- ¿El qué? -contesté-
- Pues esto.

Acto seguido lamari soltó una estrepitosa risotada mientras sujetaba en su mano un mechón-ensaimada de pelo que el bueno de Manolo, más por deformación profesional que por deseo explícito del cliente, había tenido a bien dejarme en las postrimerías de la coronilla para que me lo pudiera enroscar en la misma y tapar lo que vulgarmente se conoce como el cartón. Me cagüen Manolo y todo lo que se menea!!! Lamari tuvo que coger unas tijeras y acabar lo que Manolo no acabó. Esto fue gratis, claro.

Me he visto en la obligación de escribir este post porque Pinkocha mide lo que mide, y sacándome 7 cm. tengo la seguridad de que percibiría mi tonsura. Ely y María quizás no se darían cuenta, aunque verían con mayor facilidad que actualmente no se sabe patronar y que los botones de las camisas talla s hacen un extraño efecto y se abren como si quisieran romperse. PORQUE YO NO ESTOY GORDO, ES QUE AHORA NO HAY PATRONISTAS COMO LAS DE ANTES!!!.

En cualquier caso, si lamari dice que tengo cuerpo 300, no voy a ser yo quien le lleve la contraria, pero nada de cuerpo D&G. Calvito y con panza. Natural como la vida misma.